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Una organización TERF culpa a las personas trans y al activismo LGTBI de la invasión de Ucrania

El escrito muestra la LGTBIfobia que planea sobre muchos seguidores del presidente ruso y culpa al colectivo de lo sucedido.

Una organización TERF culpa a las personas trans y al activismo LGTBI de la invasión de Ucrania

El odio y el intento de estigmatización de toda una comunidad puede superar todos los límites. Así lo ha demostrado un artículo publicado por la organización TERF irlandesa The Countess Didn't Fight For This', que lejos que señalar la geopolítica detrás de la invasión de Ucrania y la historia que existe tras este conflicto... no tiene mejor idea que señalar a las personas trans y LGTBI.

En un artículo publicado en su página web, afirman sin tapujos: "Me pregunto si el presidente ruso habría sancionado el ataque si Occidente no hubiera sido tan débil y dividido, distraído por creencias lujosas (como la identidad de género o la teoría crítica de la raza), sus ciudadanos molestos por las 'microagresiones', comprometidos con la cultura de la cancelación y los Juegos Olímpicos del victimismo", afirman.

"Me sorprendió que el primer día de esta catástrofe humanitaria hubiera activistas gritando que las personas LGBTQ sufrirían más en el conflicto ruso-ucraniano. Parecen haber olvidado que las bombas no discriminan dónde caen o que Ucrania no tiene un gran historial en derechos LGTBTQ. Ignoraron por completo la gran cantidad de mujeres y niños desplazados, en lugar de aprovechar esta tragedia para recordarle al mundo que son el grupo más 'oprimido'", se sorprende, a pesar de que toda la población se conmocionó por lo que sucedía en Ucrania.

El escrito de la organización carga contra las reivindicaciones de los colectivos sociales: "A medida que la autoridad de las élites se desvanece, a medida que los valores del establishment ceden ante los populares, las opiniones y las identidades pueden volverse tan magníficamente diversas que no se comprendan mutuamente. Y cuando se hayan eliminado todas las barreras a la igualdad, formales e informales; cuando todos son iguales; cuando se desprecia a las élites y se establece plena licencia para hacer 'lo que uno quiera', se llega a lo que podría llamarse democracia de última etapa".

El autor (o autora) considera que, por este motivo, permitir que las personas occidentales puedan vivir su vida en libertad sin que sean golpeadas, encarceladas o asesinadas supone "destruir su propia civilización desde dentro" e "ignorar la realidad del resto del mundo, que opera bajo la premisa de una batalla constante entre los débiles y los fuertes. Occidente es tan arrogante en su creencia de que su idea del 'bien y el mal' es la única correcta". Sí, pone los pelos de punta y deja bien palpable qué ideas hay fuera de mundo liberal.

Homofobia y Transfobia

El autor no duda en cargar contra el colectivo LGTBI e incluso desmerecer las cuotas, sin dejar en duda las enormes dificultades que encuentran las personas de determinados colectivos sociales para encontrar un puesto de trabajo.

"Es por eso que Vladímir Putin es popular entere muchos rusos", asegura, donde "no quieren creencias de lujo de las naciones occidentales", entendidas como que, por ejemplo, no te metan en la cárcel por intentar manifestarte por ser simplemente quien eres.

El texto termina reivindicando que el presidente Putin ha visto el momento para aprovecharse del debilitado Occidente y hacer lo que cree que es mejor para él y para Rusia. Sin duda, el texto deja claro muchos de los mantras que, seguro, sobrevuelan la cabeza de los simpatizantes del presidente ruso.

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