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Así son los nuevos juguetes sexuales sin género rompen estereotipos

La marca Wild Flower ha creado los nuevos vibradores Enby que buscan romper los estigmas y adaptarse a todo tipo de cuerpos.

Así son los nuevos juguetes sexuales sin género rompen estereotipos

Derribar tabúes y llevar la inclusión a la industria de los jueguetes sexuales es el objetivo de la marca Wild Flower, que ha creado Enby, el primer vibrador sin género. Compuesto de silicona y con tres velocidades y cinco patrones de vibración, esta nueva creación está diseñado sin limitaciones y se adapta a cualquier género o anatomía particular

Así lo explica la propia marca en su página web: "Enby está dirigido a aquellas personas que se sienten abandonadas por el marketing o el diseño de juguetes sexuales, este producto hace que se sientan visibilizados".

La iniciativa ha sido ideadas por Amy y Nick Boyajian, dos personas no binarias que crearon Wild Flower tras comprobar que muchas de las marcas tradicionales no cubrían sus necesidades.

Un vibrador que rompe barreras en la sexualidad

De este modo, los nuevos vibradores sin género suponen un avance necesario que pretende dejar de lado los tabúes en la masturbación y acabar con la idea de los juguetes sexuales como reemplazo de una pareja sexual. Los creadores de Enby reivindican así la idea de los vibradores como complemento en una relación y, por tanto, aseguran que éstos no tienen por qué simular la forma de los genitales humanos.

Las culpables de que Enby alcance y estimule los principales puntos sexuales de todos los tipos de cuerpos son las curvas que componen la anatomía de este vibrador. Boyajian explica así el modo de creación de este revolucionario juguete sexual: "Hicimos que personas de todas las anatomías e identidades probaran Enby para garantizar que se satisfacían todas sus necesidades. Muchos de ellos crearon formas aún más creativas de usarlo, por lo que las posibilidades son infinitas", afirma.

Esta nueva creación llega en un momento de expansión de la educación sexual, en el que hablar de la prevención de embarazos y el riesgo de las enfermedades de transmisión sexual sigue siendo esencial, pero ya no es suficiente. La educación en el sexo pasa, además, por hablar de límites y consentimiento y, también, por explicar sin tabúes el placer en todas sus formas y modos.

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