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Una mujer se hace la pedicura con peces y pierde las uñas de sus pies

Tras el tratamiento, las uñas de los pies dejaron de crecer y finalmente se cayeron.

Una joven estadounidense de 20 años ha perdido todas las uñas de sus pies tras someterse a un tratamiento de pedicura con peces, muy popular en Estados Unidos desde hace unos años. Este es el primer caso de este estilo del que se tiene constancia, según ha señalado la revista JAMA Dermatology, donde también podrán comprobar los estragos que hizo esta infección.

La mujer reposó sus pies en el agua y dejó que los peces cumplieran su cometido. Sin embargo, pocos días después, notó que algo iba mal. Sus uñas habían dejado de crecer. Al cabo de un tiempo, se cayeron. Aguantó medio año esperando a que todo volviera a ser como antes, hasta que finalmente se rindió y acudió al médico. La doctora Sheri Lipner le diagnosticó una onicomadesis (desprendimiento de la uña) provocada por la acción de los peces contra la matriz ungueal.

Los peces provocaron la caída de las uñas de la chica "Los peces provocaron la caída de las uñas de la chica"

Una práctica poco recomendable

La pedicura con peces, originaria en China, se volvió muy popular en Estados Unidos hace unos años. La especie utilizada, la garra rufa, se come la piel muerta y es eficaz para luchar contra la psoriasis o, simplemente, para embellecer la zona. Sin embargo, diez estados de EEUU ya lo han prohibido debido a los numerosos episodios polémicos y poco saludables que ha protagonizado. 

Una de las principales denuncias es el uso de los mismos peces para las diferentes personas que acuden a los centros. Aunque los que llevan a cabo esta práctica se escudan en una supuesta desinfección de los peces y del agua entre cliente y cliente, también se ha demostrado que pueden transmitirse infecciones. Aunque nunca se había descubierto uno tan grave como la onicomadesis de nuestra protagonista.

Ahora, con el correcto seguimiento del problema, se espera que la joven recupere sus uñas. El principal inconveniente es que el proceso va para largo. La doctora Sheri Lipne calcula que tardará aproximadamente unos 18 meses en volver a la normalidad. Hasta entonces, tendrá que seguir viviendo sin uñas.

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