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El motivo por el que ahora sube la bolsa en plena pandemia del coronavirus

La Bolsa se ha instalado en los niveles de la última crisis económica, pero ahora está registrando rebotes constantes.

El motivo por el que ahora sube la bolsa en plena pandemia del coronavirus

La pandemia del coronavirus ha generado la mayor caída de las bolsas internacionales desde la crisis económica del 2008. El Ibex 35, por ejemplo ha perdido un 40% de su valor en solo un mes, desplomándose hasta los niveles del año 2012, en el entorno de los 6.000 puntos.

Sin embargo, en este nuevo panorama, los indicadores empiezan a rebotar, no a niveles previos de la crisis, pero sí considerablemente. El dato llama especialmente la atención, puesto que el coronavirus continua extendiéndose por todo el mundo y no hay una todavía una fecha en la que la población pueda abandonar la cuarentena forzada.

De hecho, algunos datos catastróficos se vinculan, inmediatamente, con buenos datos macroeconómicos. Por ejemplo, cuando Estados Unidos dio a conocer la pérdida de 5.245 millones de empleos, todo lo creado desde el 2008, cuando estalló la crisis financiera. Ese mismo día, la bolsa subió considerablemente, con el Nasdaq con un alza del 1,7%.

En cuanto a España, la situación es similar. Por ejemplo, cuando el Fondo Monetario Internacional (FMI) pronosticó una caída del 8% en el PIB y una tasa de desempleo superior al 20%. Ese mismo día, el Ibex 35 creció un 0,5% a pesar de que la perspectiva sobre la economía española no era especialmente halagüeña.

Índices demasiado bajos

La Bolsa ha experimentado una caída especialmente brusca que ha permitido a algunos fondos comprar a precio de saldo "La Bolsa ha experimentado una caída especialmente brusca que ha permitido a algunos fondos comprar a precio de saldo"

Los rebotes que se han registrado en la Bolsa no suponen una vacuna frente a futuras caídas. Es decir, a pesar de que se han repetido durante los últimos días, no constituyen 'per se' una tendencia que inmunice frente a una debacle como la que se ha vivido en la primera mitad de marzo, cuando se pasó del entorno de los 10.000 puntos a los 6.000.

Ese punto de inflexión de marzo es el mayor causante de lo que ahora sucede. La fuerte caída ha llevado a malvender muchos activos económicos ante el miedo al colapso por parte de muchos inversores. Y, también, a la compra de muchos productos a precio de saldo por parte de los fondos.

Esos fondos, ahora, necesitan rentabilizar las compras, por lo que son los primeros interesados en que la Bolsa se mantenga en un nivel admisible. Además, el suelo de la pasada crisis económica parece haberse convertido en el límite sobre el que se asientan los valores en la actualidad, aunque como hemos indicado, esto no inmuniza frente a futuras caídas.

A pesar de que el mercado es permeable a las circunstancias externas, ahora mismo no le interesa dejarse llevar por las noticias agoreras. De hecho, todo lo positivo se coge con un entusiasmo notable, como el plan de reapertura de Donald Trump, que inmunizó frente a la preocupante caída del PIB de China. Con ello, también, surge el temor a crear burbujas, pero el mercado ahora busca la estabilidad como agua de mayo.

¿Buenas perspectivas?

El origen diferente de esta crisis sitúa perspectivas, quizás demasiado optimistas, respecto al futuro de la economía "El origen diferente de esta crisis sitúa perspectivas, quizás demasiado optimistas, respecto al futuro de la economía"

Sin embargo, hay buenas perspectivas, al menos a priori. Por ejemplo, que el origen de esta crisis ha sido ajena a la economía y que algunos bancos centrales han actuado rápido a la hora de calcular las consecuencias de la pandemia. En esta ocasión ha pillado menos desprevenidos y la esperanza de la recuperación en forma del logo de Nike (un periodo de recesión, que se sucederá inmediatamente con un crecimiento constante), generan algo de confianza.

Muchos inversores intentan mirar ahora a medio plazo, sabiendo que el escenario, esta vez, tiene como punto de inflexión el abandono de los confinamientos y, sobre todo, la llegada de la vacuna. El dinero ahora se enfoca, en cierta medida, a pronosticar el mundo que dejará la pandemia, un mundo con cambios, con un punto de inflexión similar al que se vivió durante el 11-S. A pesar de todo, todavía es pronto para calcular escenarios.

Sin embargo, la duda permanece entre los analistas. ¿Los mercados se están confiando demasiado? ¿Hasta qué punto va a impactar esta crisis en los beneficios de los principales valores en Bolsa' ¿Qué nivel de intervención estatal en la economía deparará el futuro escenario? ¿Qué nivel de empobrecimiento generalizado generará el coronavirus? ¿El sistema de protección social permitirá generar liquidez en las familias para reactivar la economía? Hay muchas dudas todavía que dibujan un escenario incierto para, simplemente, los próximos meses.

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