Buscar
Usuario

Ciencia

El motivo por el que no podemos borrar el miedo y los recuerdos aterradores de nuestra memoria

Un estudio realizado por científicos del Sainsbury Wellcome Centre, en el University College de Londres, revela cómo funciona el miedo.

El motivo por el que no podemos borrar el miedo y los recuerdos aterradores de nuestra memoria

Vivir una experiencia traumática, de miedo, provoca que un neurotransmisor impacte en la amígdala cerebral y genere una explosión de descargas eléctricas que graban de manera determinante el recuerdo de dicha experiencia aterradora. Pero es posible impedir que esa experiencia nos amargue la vida para siempre.

Todo el mundo ha pasado miedo alguna vez a lo largo de su vida y después ha revivido ese recuerdo, ocasionando en algunas veces problemas en el estado de ánimo o incluso en el aprendizaje, desenvolvimiento de las tareas habituales o la cognición. Una nueva investigación ha determinado ahora lo que pasa en el cerebro cuando vivimos una experiencia traumática.

Un grupo de investigadores de la Facultad de Ciencias e Ingeniería de la Universidad de Tulane y la Facultad de Medicina de la Universidad de Tufts (Estados Unidos) han descubierto que, al vivir una experiencia traumática, un neurotransmisor del estrés llamado norepinefrina estimula una serie de neuronas inhibidas de la amígdala cerebral para generar un patrón repetitivo de descargas eléctricas.

Dichas descargas eléctricas provocan un subidón similar al de la adrenalina, alterando la frecuencia de oscilación de las ondas cerebrales en la amígdala. Con ello, se lleva de un estado de reposo a uno de excitación, lo que provoca la grabación a fuego de esos recuerdos de miedo.

Estrés postraumático

Estos recuerdos conforman el llamado trastorno de estrés postraumático (PTSD), una condición debilitante que puede presentarse después de haber vivido una experiencia traumática. Provoca que aparezcan pensamientos y recuerdos persistentes y aterradores que han quedado grabados en el cerebro.

Los resultados de la investigación, dirigida por el profesor de biología celular y molecular de Tulane, Jeffrey Tasker y su estudiante de doctorado, Xin Fu, han sido publicados ahora en la revista Nature Communications.

El miedo es una emoción primaria que se genera ante la presencia de un posible peligro, un mecanismo de supervivencia. También puede estar motivado en percepciones deformadas de la realidad, que producen una angustia extrema sin una base real y concreta.

En Europa, alrededor del 15% de la población se encuentra afectada por trastornos de ansiedad, generados a partir de respuestas al miedo que provocan traumas, estrés y otros problemas psicológicos. Las terapias suelen ser ineficientes, porque se carece de una comprensión neurobiológica detallada del miedo y sus consecuencias.

Neuronas identificadas

La nueva investigación ayuda a comprender mejor el funcionamiento de los mecanismos cerebrales asociados al miedo y complementa otra investigación anterior, desarrollada por la Universidad de Berna y el Instituto Friedrich Miescher en Basilea, que identificó un grupo de neuronas localizadas en la amígdala central, capaces de regular nuestras respuestas al miedo.

En determinadas condiciones, los investigadores comprobaron que ese grupo de neuronas pueden reducir el impacto negativo del miedo, a pesar de que esté profundamente arraigado en el cerebro por el mecanismo ahora conocido.

Otra investigación publicada en 2020 y desarrollada en el Laboratorio Cold Spring Harbor de Nueva York descubrió que no solo la amígdala cerebral procesa el miedo, sino que hay otro circuito de neuronas, situadas en otra zona del cerebro llamada Globus Pallidus, que juega un papel esencial en el condicionamiento clásico del miedo.

Según los autores de la investigación, el Globus Pallidus nos indica qué es lo que debemos aprender de una experiencia desagradable, ya que regula el aprendizaje en el condicionamiento del miedo.

Vías de escape

Todos los desarrollos indican que, pese a la consistencia de los recuerdos provocados por el miedo, es posible superarlos y trascender a las consecuencias que provocan a medio y largo plazo en la vida de las personas.

Aunque se trata de un recurso evolutivo de primera necesidad, el miedo se convierte a veces en un obstáculo para la felicidad, ya que se apodera de nosotros y nos paraliza, puesto que nos bloquea emocionalmente y nos impide disfrutar de la vida.

En el peor de los casos puede tener efectos psicológicos como la ansiedad, pánico, fobia, trastornos obsesivos compulsivos y síndromes de estrés postraumático, que vienen acompañados de pesadillas y angustia grave.

Ahora sabemos cómo se forman en el cerebro esos recuerdos inquietantes y cómo proceder para impedir que nos amarguen la vida.

Artículos recomendados

Contenidos que te pueden interesar