Eurovisión 2019: Montenegro olvida su estilo balcánico para Tel Aviv

Eurovisión 2019: Montenegro olvida su estilo balcánico para Tel Aviv

La banda D-Moll representará al país ex-yugoslavo con la canción Heaven.

La andadura de Montenegro en el Festival de Eurovisión no es lo suficientemente larga como para ponerla en tela de juicio. Los montenegrinos llevan en Eurovisión desde 2007, como consecuencia de su independencia de Serbia y acumulando diez participaciones donde solo han alcanzado la final en dos ocasiones. El ratio, aunque tanto flojo, resulta comprensible por parte de una televisión pública, la RTCG, que hasta el año pasado no apostaba por una preselección, y que se había debatido entre canciones claramente balcánicas y otras de corte europeo clásico compuestas fuera del país. 

Precisamente para este 2019, la pública del país balcánico celebraba su segundo 'Montevizija', en esta ocasión con cinco canciones donde predominaba el pop y las canciones en montenegrino. Curiosamente, la vencedora de esta final nacional, que se decidía en apenas dos horas y una sola gala, resultó ser la única canción en inglés, y la que menos sentimiento de pertenencia te generaba con Montenegro. La banda D-Moll y su canción Heaven se llevaban el gato al agua, colocados encima de un pentagrama con una canción con toques al Eurovisión de los años noventa. 

Siempre les funcionó lo contrario

D-Moll interpreta Heaven tras ganar el Montevizija "D-Moll interpreta Heaven tras ganar el Montevizija"

La elección montenegrina parece claramente influenciada por el resultado del año pasado. Y es que en Lisboa, Montenegro apostó el 'todo por el todo' con la balada balcánica clásica, en voz de Vanja Radovanovic y la canción 'Inje', que terminó decimosexta de su semifinal sin apenas opciones para llegar al sábado.

Sin ser mala canción ni mala propuesta, el público montenegrino parece decidido a cambiar radicalmente el concepto, sin embargo no tiene por qué ser esto lo más acertado. Y es que, las dos únicas ocasiones que el país balcánico alcanzó la final fueron precisamente baladas balcánicas, no solo llegando al sábado sino incluso peleando por un top-10. 

Tanto con Sergej Cetkovic en 2014 (acaba decimonoveno), como con Knez en 2015 (concluye decimotercero), Montenegro ofreció a Europa lo que se esperaba de ella sin acudir al cliché ni al estilo forzado. Volver a canciones como esas resulta complicado, pero lo cierto es que cuando se han salido de ese estilo, el resultado ha sido aún peor, buscando opciones extravagantes como con Slavko Kalezic u otras sin mucho corazón como puede pasar este año. 

Buena combinación de voces y poco más

El grupo apenas tiene un año de vida "El grupo apenas tiene un año de vida"

Respecto a la banda D-Moll, nos encontramos ante una banda de reciente creación organizada por Daniel Alibabic, el que fuera representante por aquel entonces de Serbia y Montenegro en Eurovisión 2005 junto a la banda No Name.

Compastando buenas voces con el Montevizija como objetivo, el joven grupo ha encandilado a toda Montenegro, hasta el punto de haber ganado en apuestas, jurado, televoto y hasta el panel de expertos que colocó la RTCG, entre los que encontrábamos a ex-eurovisivos como Lea Sirk (Eslovenia 2018) o Ira Losco (Malta 2016). 

Respecto a la canción, nos encontramos el típico tema que aprovecha el cliché de la canción emocional y del amor encontrado en el peor momento. Gracias a los diferentes registros de cada uno de los componentes, la canción en directo se convierte en una exhibición de tonalidades y empaste de voces sin más, parecido a lo que pudo hacer Georgia el año pasado sin tener toques operísticos. 

¿Es una mala canción? No, pero ni es actual ni se te queda en la cabeza. Apostar por el inglés y por tanta cantidad de voces lleva a darle un toque propio de musical, de película juvenil, que quizá es el objetivo de la televisión montenegrina para elegir a una banda tan joven. El padrino que les lleva, y el nivel de la preselección, hacen el resto para ganarse el billete a Tel Aviv. 

VALORACIÓN No suena a Montenegro (10/25)

La canción no se corresponde con las apuestas tradicionales de Montenegro "La canción no se corresponde con las apuestas tradicionales de Montenegro"

Una vez hemos valorado todos los puntos uno a uno, es momento de ponerle nota a la propuesta: no aprueba ni por asomo. A falta de un prometido revamp que en principio mejore la canción y la pueda hacer algo más actual, lo cierto es que en tres minutos de canción no encontramos nada que nos acerque a los Balcanes, pudiendo ser una canción de musical, una canción interpretada por otro país o una canción de película amorosa sin más. 

Montenegro debe aprender la línea de otras naciones como Suecia con su schlager, Italia con su canción clásica o Albania con su tendencia hacia lo más orquestal. Ejemplos como estos son los de países que saben lo que funciona en el festival y donde pueden dar el máximo, teniendo claras unas líneas de actuación que les llevan a grandes resultados.

En esta ocasión, Montenegro ha buscado hacer un giro de 360 grados, con un resultado que se intuye que no llegará para el sábado. La propuesta del año pasado fue mejor y quedó como quedó. Aunque como siempre decimos, en Eurovisión puede pasar cualquier cosa. 

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