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La vida de soledad y monotonía que vive Iñaki Urdangarin (y de la que se queja a diario)

Iñaki Urdangarin se siente solo en una cárcel en la que se limita a hacer actividades rutinarias. Incluso pide a los agentes que se relacionen con él.

Iñaki Urdangarin, prisionero en la cárcel de mujeres de Brieva en Ávila, se encuentra solo en un módulo reformado para hombres. Parece que estos supuestos privilegios no son tan positivos como parecen, pues ahora el exduque de Palma pide a los agentes penitenciarios que se relacionen con él: "Por favor, habladme porque si no me voy a volver loco".

Al parecer, sus monótonas actividades le han hecho sentirse aislado. Sale a correr durante horas a un patio de siete metros de ancho por 25 de largo, por lo que más que una zona de recreo parece un pasillo. Los trabajadores de la prisión creen que aleja sus pensamientos mientras corre: "A veces nos preguntamos cómo es posible que pueda correr tanto sin cansarse".

El marido de la infanta Cristina sigue las rutinas habituales diarias: ve la televisión, lee, cuida de su pequeño huerto de pimientos y tomates y sale a correr en el horario que se ha establecido. El hecho de estar encerrado entre esos muros de cemento, realizando actividades repetitivas y limitadas, podrían volver loco a cualquiera. Sin embargo los funcionarios afirman que no muestra ningún síntoma de fatiga o abatimiento.

Los guardias de la cárcel aseguran que es extremadamente educado y que nunca habla sobre temas privados: ni sobre sus hijos, su mujer, su supuesta inocencia, la Casa Real o cómo se siente. Tampoco comenta ningún tema de actualidad, de los que se entera gracias a los periódicos que puede leer y las horas de televisión de las que dispone.

La afición por el running de Urdangarin

Urdangarin afirma que sólo le tranquilizaba correr durante el caso Nóos | DR "Urdangarin afirma que sólo le tranquilizaba correr durante el caso Nóos | DR"

Tal y como comentan los funcionarios, la tarea a la que más dedica tiempo es a correr en su limitado recinto. Y es que Urdangarin comenzó a practicar running antes de que saliera a la luz el caso Nóos, porque quería participar en el Maratón de Nueva York en enero de 2011, para apoyar a la Fundación Telefónica.

A pesar de que él era jugador de balonmano, se mostraba temeroso de poder realizar esta carrera pues, por muy deportista que seas, el running necesita de mucha práctica y constancia. Finalmente terminó el maratón orgulloso en 3 horas y 50 minutos.

Esta afición comenzó a servirle como distracción cuando a finales de 2011 estallaron las informaciones en los medios y comenzó el proceso judicial que terminó por llevarle a la prisión. Allí deberá permenecer encerrado durante cinco años y 10 meses por prevaricación, malversación, tráfico de influencias, fraude y dos delitos fiscales.

"Es un deportista de élite capaz de madrugar sin rechistar y de echar las horas que sean precisas en reuniones", afirmaba su ex socio Diego Torres, con quien rompió su relación porque filtró correos electrónicos que le afectaban muy negativamente.

"Sólo correr me tranquiliza", afirmaba Iñaki Urdangarin en mitad de todo el proceso judicial, afirmando que su mayor preocupación era que su hijo mayor, Juan Valentín, se estaba enterando de todo gracias a las informaciones que se filtraban en internet.

Los beneficios que le ofrece la prisión

La cárcel de Brieva le ofrece privacidad a Urdangarín y a sus futuras visitas "La cárcel de Brieva le ofrece privacidad a Urdangarín y a sus futuras visitas"

Una espaldera, una bicicleta estática y una cinta de correr son los aparatos que Urdangarín compagina con el running para mantenerse en forma. El pequeño gimnasio a cubierto de las nevadas de Ávila hacen que pueda cultivar su cuerpo ya que no tiene la posibilidad de estudiar que sí tendría si se encontrara en otra prisión.

Puede acudir a estas instalaciones tres veces a la semana y acompañado de uno de los tres funcionarios que trabajan en ese módulo, siempre y cuando esté libre de las demás presas de la cárcel de mujeres.

La cárcel a la que se le destinó fue decidida debido a la privacidad de la que disponía en Ávila, para evitar ser fotografiado. Sin embargo, parece que esta prisión que, en principio, tenía sus beneficios, se ha convertido también en un perjuicio por suponerle una soledad autoimpuesta que lo está poniendo a prueba.

No obstante, se valora muy positivamente que ni Urdangarin ni las visitas que reciba, como la de su mujer la infanta Cristina o sus hijos, sean fotografiados, o que el ex duque no pueda derrumbarse ante otros presos que lo acompañen.

Su relación con la Casa Real

Urdangarin no se vio apoyado por la Casa Real | ¡Hola! "Urdangarin no se vio apoyado por la Casa Real | ¡Hola!"

Iñaki Urdangarin siempre negó haber cometido ningún delito. Él afirmaba que la Casa Real, por la que no se vio apoyada, supervisaba y autorizaba sus actuaciones. Los abogados que le prescribieron le recomendaron que devolviera el dinero, pero él optó por ser defendido por Mario Pascual Vives, letrado que había conocido en el Club de Tenis de Barcelona, quien le recomendó que peleara hasta el final y demostrara su verdad.

La infanta Cristina afirmó que el proceso necesitaba "un sacrificio", por lo que se presume que asumía que su marido terminaría en prisión. Pese a todo, parece que la relación sentimental no se ha roto y niega que se vayan a divorciar: "Mi marido ya está en prisión. Ahora, ¿qué más quieren?".

La relación con Felipe y Letizia, los actuales reyes, está más distanciada y se descarta que se pueda arreglar. Mientras tanto, el Rey Juan Carlos defiende a su hija Cristina y sigue culpando a Urdangarin de todo lo sucedido.

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