Ser presidente de SOS Racismo en España aún implica estar amenazado de muerte

Ser presidente de SOS Racismo en España aún implica estar amenazado de muerte

Moha Gerehou colgó una foto en Twitter de la concentración de legionarios en Madrid, y comenzó a recibir amenazas de muerte sobre las que la Policía y Twitter apenas han tomado medidas.

Noticias Maribel Baena Maribel Baena 27 Septiembre 2016 16:17

No, el racismo no está superado en España, ni mucho menos. Y eso lo demuestran las decenas de amenazas de muerte que ha recibido Moha Gerehou, presidente de SOS Racismo Madrid y periodista de El Diario. Amenazas con tintes racistas y xenófobos vertidas a raíz de un tweet del propio periodista, en el que se quejaba de la concentración de legionarios que tuvo lugar el pasado sábado en la capital española.

El lema de esta concentración fue '¡Sí, calle Millán Astray!'. De esta forma, reflejaban su queja ante la eliminación de la que, hasta ahora, es la calle Millán Astray, que recibirá pronto otro nombre. Millán Astray fue el fundador del Tercio de Extranjeros durante el franquismo, hoy conocido como la Legión Española. Es por su relación con la dictadura de Franco que se quiere borrar todo posible homenaje a Astray.

Astray ha sido considerado como uno de los principales benefactores de Francisco Franco, ayudándole, incluso, en su primera jefatura de Gobierno. Su ferviente apoyo a la dictadura, así como a las políticas que en esta se impusieron, es lo que ahora podría costarle desaparecer del callejero de Madrid. En lugar de ser la Calle del General Millán Astray, esta calle podría pasar a ser Avenida de la Inteligencia, en alusión a uno de los momentos más épicos de Millán Astray. El general interrumpió, en el año 1936, uno de los discursos de Miguel de Unamuno en la Universidad de Salamanca al grito de: "¡Viva la muerte! ¡Muera la inteligencia!". Unamuno, por entonces rector de la Universidad, se limitó a replicar: "¡Viva la inteligencia!". Un bonito revés a Astray a través del tiempo.

Fotografía que publicó Moha Gerehou "Fotografía que publicó Moha Gerehou"

Volviendo a Moha Gerehou, el periodista se encontraba en la Plaza Mayor en el momento de la concentración y publicó una fotografía de su rostro con la Plaza de fondo, con el siguiente mensaje: "La cara que se te queda cuando pasas al lado de un grupo de legionarios que pide una calle para un franquista". Ese simple comentario fue lo que provocó que los partidarios de que Astray continúe teniendo una calle se lanzaran al ataque a través de la red del pájaro azul.

Gerehou decidió entonces compartir en su perfil hasta tres publicaciones recopilando las amenazas que estaba recibiendo, acompañadas de un irónico "En España no hay racismo".

Como se pueden observar en los pantallazos, las respuestas van desde amenazas de muerte mostrando cadáveres hasta insultos racistas: "No te preocupes, que la cara de mono te vino de serie", "Si te largases a tu país no tendrías que verlos ni pasar por ahí. Y así nosotros también nos libramos de tu cara" o "Te vas a tu puta choza con tus amigos los monos" son algunas de las perlas que ha recibido.

Gerehou ha mencionado a la policía en Twitter, agradeciéndoles su nula ayuda. No solo eso, sino que también ha querido poner de relieve que desde Twitter tampoco han hecho nada por facilitarles la labor.

No es la primera vez que Gerehou se ve en esta situación; hace aproximadamente tres meses, el activista ya se vio obligado a denunciar un tweet donde le subastaban, como si se tratara de un objeto. No obstante, la investigación no avanza al ritmo que debería, porque, como bien explica en un tweet, la política de datos de Twitter hace que acceder a estos sea mucho más complicado.

La policía ha respondido con un mensaje a Moha Gerehou, lamentándose de la situación, e informándole de que los investigadores de la UIT se encuentran ya estudiando el caso y se pondrán en contacto con él en cuanto tengan más información. Twitter, a su vez, también parece haber reaccionado, suspendiendo las cuentas de todos aquellos usuarios que profirieron las amenazas. De poco sirve esto, puesto que los causantes continúan en el anonimato y lo tienen tan fácil como volver a crearse una cuenta anónima en Twitter para insultar y amenazar, de nuevo, al activista.

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