El gif que engaña al cerebro y te hace escuchar un sonido que no existe

El gif que engaña al cerebro y te hace escuchar un sonido que no existe

Los gifs son vídeos sin sonido pero este nos hace creer que podemos escuchar el golpe de la cuerda cuando esta toca el suelo.

A veces, los contenidos que subimos a redes sociales nos paralizan el cerebro. Y es que quién no fue partícipe del conocido misterio del vestido de color azul y negro (o blanco y dorado) o quién no cayó en la tentación de escuchar la canción 'Cómeme el donut'. Muy pocas personas. 

Esto se debe a que Twitter o Facebook son redes de comunicación globales que hacen que cualquier contenido sea compartido de forma masiva y llegue a cualquier parte del mundo por muy remota que sea. Así que seguro que en este preciso instante hay más de dos personas compartiendo el mismo contenido con sus respectivos amigos mientras que otros lo están visualizando al mismo tiempo y después lo enviarán a otra persona.

Los últimos contenidos que se han subido a esto de la viralidad han sido los gifs, esos vídeos sin sonido que se comparten en Twitter a cada segundo y que hasta WhatsApp ha introducido en su aplicación. Ejemplo de ello es que todavía hoy, seis meses después de que una psicóloga inglesa compartiese un gif en su perfil de Twitter, los usuarios sigan preguntándose cómo pueden escucharlo si no tiene sonido. 

El gif despierta en nosotros una ilusión auditiva, ya que creemos escuchar el salto de las cuerdas y cómo tocan el cielo y el suelo. Aunque algunos dicen que seguro que lo escucharon porque la psicóloga lo dijo antes. Para salir de dudas ella misma realizó una encuesta a través de la red social y preguntó: "¿Qué sentís al ver este gif?". 

El resultado no sorprendió. El 67% aseguró que escuchaba un"ruido sordo", un 3% percibió "algo más", mientras que un 20% afirmó no haber esuchado nada. 

El misterio sigue sin ser resuelto, aunque muchos aseguran que la respuesta tiene que ver con que nuestros oídos se preparan para escuchar un estruendo y nuestros tímpanos se acomodan brevemente ante el ruido que nuestro cerebro prevé que se va a producir, pero que finalmente no sucede. 

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