Machismo y cine: evolución de la masculinidad en la gran pantalla

Machismo y cine: evolución de la masculinidad en la gran pantalla

El cine ha cambiado mucho en los últimos tiempos, al igual que la sociedad ha ido haciéndolo.

Hace treinta años hubiera sido impensable hablar de películas como 'Atómica' o 'Wonder Woman'. La primera porque prescinde del clásico amor heteronormativo para optar por una relación entre dos mujeres, además de por ser la protagonista una mujer fuerte, capaz, con todas las características que, por regla general, se le aplicarían a un hombre. Y la segunda porque estamos hablando, por primera vez en mucho tiempo, de una superheroína femenina que tiene, de verdad, los mismos poderes que cualquier súper héroe masculino. 

Estamos hablando de auténticos hitos dentro del cine, no pensando en la calidad de las películas en sí (que es bastante buena, cabe señalar) sino yendo un paso más allá y planteándonos lo que realmente estas películas buscan transmitir. No solo un cambio a nivel cinematográfico, sino también un cambio de paradigma social. Poco a poco estamos comenzando a desterrar todas esas ideas machistas y a implantar una moderada igualdad en nuestra sociedad. Y digo moderada porque aún estamos lejos de llegar a alcanzar una sociedad igualitaria en cualquiera de los sentidos. No obstante, los pasos hacia delante siempre son bien recibidos. 

Arnold Schwarzenegger en 'Predator' "Arnold Schwarzenegger en 'Predator'"

Una de las formas más sencillas de ver cómo nuestra sociedad ha ido cambiando de ideas es ver cómo han ido cambiando las películas, las tramas de las mismas y los personajes que las protagonizan. Porque el cine es, a fin de cuentas, un reflejo de nuestra sociedad; y, además, también es una fuente de la que bebemos para identificarnos como individuos. Es decir, que no solo el cine muestra cómo estructuramos nuestro mundo, sino que nuestro mundo también va haciendo suyas todas las imágenes del cine. Estamos ante una relación que se produce en las dos direcciones de forma simultánea. 

La maculinidad en el cine

No solo se han ido representando cada vez más a mujeres fuertes e independientes, sino que el modelo de "masculinidad" ha ido cambiando bastante. Los hombres que hace cincuenta años se adoraban como auténticos héroes no son los mismos que se admiran ahora, aunque continúan teniendo muchos rasgos en común. Hay características que no tienen pinta de ir a cambiar en un breve lapso de tiempo, por desgracia. 

Y es que si bien ahora el cine muestra a hombres que se dejan salvar por mujeres, continúa señalando estas situaciones como algo excepcional. Esto puede parecer un absurdo, pero no lo es. El hecho de que sea algo extraordinario el que la superheroína sea una mujer y el hombre únicamente se deje salvar, nos deja ver claramente que aún vivimos en una sociedad donde todavía se cree que el hombre tiene una clara superioridad física y mental. 

Pero, ahora mismo, los hombres tienen derecho a sentir (al menos un poco) sin que se les considere "femeninos" por esto. No en todas las películas en el mismo modo, por supuesto, pero sí que disponen de una mayor libertad si los comparamos con los protagonistas masculinos de hace algunas décadas. Pueden sentir, pueden llorar, pueden derrumbarse; y aunque siempre haya algún que otro hombre que se considere demasiado masculino como para mostrar debilidades, ahora pueden comenzar a hacerlo. Todos estos rasgos se han considerado siempre femeninos, como si los hombres no tuvieran derecho a sentir o, sencillamente, esto fuera algo que solo hacían las mujeres, esos "seres sensibles por naturaleza". 

No solo pueden sentir, sino que pueden dedicarse a cosas más allá del trabajo fuera de casa. Y, sobre todo, no son animales sexualmente activos las veinticuatro horas del día. Porque no es necesario que lo sean para demostrar su masculinidad, para constatar a todo el mundo que aún encajan en ese patrón inventado de masculinidad que tanto puede llegar a oprimirles, esa jaula de oro en la que vuelan en semi-libertad.

Mas hay características que aún no pueden olvidar estos personajes masculinos. Un claro ejemplo de ello es 'Passengers', una película donde el hombre se deja llevar por lo que aún son considerados "sus instintos más primitivos" y acaba decidiendo sobre la vida de una mujer sin permitir que esta opine en absoluto. El cine comete todavía muchos deslices, y es que nos encontramos inmersos en una sociedad que aún no ha asimilado que las mujeres son seres con los mismos derechos y obligaciones que los hombres. 

Timothee Chalamet en 'Call me by your name' "Timothee Chalamet en 'Call me by your name'"

No debemos olvidar en ningún momento que la masculinidad no deja de ser un constructo social, así como las diferencias entre géneros. Que entre hombres y mujeres hay diferencias biológicas es algo obvio, y que se puede apreciar claramente tanto en nuestros genitales como en el desarrollo de nuestro cuerpo. Mas esto no implica, necesariamente, que haya diferencias en cuanto a los gustos o el comportamiento; que nosotras podamos tener hijos, por ejemplo, no implica que vayamos a ser mucho mejores cuidadoras que cualquier hombre. Porque eso va en la personalidad, es algo que va más allá de los genitales. En el cine, lo que estamos viendo, a fin de cuentas, son esas diferencias de género representadas en la pantalla; y teniendo en cuenta que estas diferencias son sociales, y no algo intrínseco, es obvio que irán evolucionando conforme la sociedad vaya evolucionando.

Por supuesto, hemos vivido una gran cantidad de cambios, como ya hemos explicado. El prototipo de hombre ya no es el que era; ya no se representan hombres de pelo en pecho, con facciones extremadamente serias e incapaces de emocionarse por cualquier asunto; los hombres se han ido relajando, han ido preocupándose más por su físico (cuidarse el rostro ya no es solo de mujeres, por suerte) y se han permitido sentir. Ahora no todos son vaqueros impertérritos como Gary Cooper, en los que la fuerza física lo era todo, sino que también tenemos algunos Mark Zuckerberg y Steve Jobs, hombres a los que se les permite olvidar por un momento el machacarse en el gimnasio para dedicarse a su intelecto. 

Sin duda, será interesante ver cómo el cine continúa cambiando. Ver si los hombres se alejan definitivamente de esa concepción tan tóxica de masculinidad que se nos ha impuesto, y los guionistas crean, cada vez más, hombres sin cadenas.

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