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Política

El Gobierno de Rajoy oculta sus divisiones en torno al 155

El Gobierno está enfrentando un fuerte división a cuenta de la manera en la que se está gestionando la crisis catalana.

La aplicación del artículo 155 está ahondando en las divisiones internas que ya mantenía el gobierno de Mariano Rajoy entre la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y la titular de Defensa, María Dolores de Cospedal.

El Partido Popular, a diferencia del PSOE, tiene la tradición de, como se diría popularmente, "lavar los trapos sucios en casa", aunque los golpes que se brindan detrás de las cámaras son de una dureza considerable. 

El enfrentamiento se ha recrudecido durante el Consejo de Ministros en el que se aprobó la intervención de Cataluña, a pesar de que el debate no debería existir porque toda la hoja de ruta se había pactado previamente con PSOE y Ciudadanos.

El enfrentamiento en la mesa llegó de la mano de Cospedal y Sáenz de Santamaría, a cuenta de la respuesta y capacidad de gestión que ha mostrado el Ejecutivo conservador a la crisis política más fuerte del último período democrático.

La tensión entre Soraya y Cospedal es máxima "La tensión entre Soraya y Cospedal es máxima"

El plan de desgastar al soberanismo, sin tomar ninguna medida contundente (hasta la fecha) y esperar una rectificación, partió de Soraya y contó con el visto bueno de Rajoy, que acostumbra a dejar las crisis políticas en mano de su número dos.

La falta de una respuesta contundente generó revuelo interno en un sector, especialmente conservador, que no ve con buenos ojos el nivel de influencia que está ejerciendo Soraya, una outsider del PP que llegó a Génova cuando buscaban una asesora jurídica: "Podría haber recalado en el PP como lo podría haber hecho en el PSOE o Podemos", han llegado a decir algunos miembros del partido.

La tensión entre Cospedal y Soraya es máxima y bien conocida, y para ello se han delimitado los papeles entre ambas: el partido para la titular de Defensa y el Gobierno para la vicepresidenta.

El problema, en este caso, llega con el ruido de sables. Soraya, ha sido la encargada de gestionar el ministerio de Administraciones Territoriales (creado ad hoc para la crisis catalana) y por tanto, la responsable última de todas las actuaciones.

Rajoy confió todo a Soraya y eso no gustó a Cospedal que, aliada con el ya desmembrado G-8 (en el que se encontraban Margallo o José Manuel Soria), defienden que la respuesta al soberanismo tendría que haberse realizado mucho antes y con mayor contundencia.

El Consejo de Ministros tuvo un gran debate para aprobar el 155 en Cataluña "El Consejo de Ministros tuvo un gran debate para aprobar el 155 en Cataluña"

A pesar de la unidad que se muestra ante las cámaras, un sector del Gobierno considera que la actuación llega tarde y mal: tienen poca esperanza en que la crisis se arregle satisfactoriamente y temen un gran declive del PP en las próximas elecciones (no hay que olvidar que siempre han usado la unidad de España como bandera).

La división llega también por la manera en la que se ha comunicado la actuación del Ejecutivo. El sector de Cospedal cree que se ha dejado demasiado espacio al soberanismo y que se ha desatendido la imagen del Gobierno de España en los medios.

Por último, el ministro de Economía, Luis de Guindos (que no se alinea con ningún sector), se ha mostrado en desacuerdo con la tardanza del Gobierno para evitar la fuga de empresas y generar confianza en la economía española. El ministro no arropó al presidente en la rueda de prensa del 155, por un compromiso familiar, según ha afirmado.

"No podemos cometer los errores de los últimos días", confirma una fuente del Gobierno en declaraciones al diario El Mundo. Una parte del Ejecutivo siente verguenza por la manera en la que se está gestionando la situación. Ahora, queda ver cómo se aplica en realidad el 155 y cómo afecta a esta crisis.

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