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El gatillazo femenino es una realidad. ¿Tú también lo has sufrido?

Hemos oído mucho sobre el gatillazo masculino, ¡pero muy poco sobre el femenino!.

Seguramente os sorprenda escuchar que hay aspectos de la vida sexual femenina que, aún a día de hoy, desconocemos, ¿verdad? Bueno, dejémonos de ironías: es bien sabido que la sexualidad de la mujer continúa siendo un tabú, algo de lo que no se suele hablar sin tapujos. Y es que mientras que sabemos a la perfección cómo funciona todo lo relacionado con el aparato reproductor masculino, y sobre qué le produce placer a los hombres, en el caso de las mujeres todavía hay muchas preguntas por responder. Ya hemos hablado en alguna ocasión del squirting, y de todos los prejuicios que hay sobre la menstruación, y hoy venimos a dar un paso más: queremos hablaros del gatillazo femenino. Porque sí, las mujeres también pueden sufrir gatillazos.

Es muy fácil reconocer cuándo un hombre tiene un gatillazo, porque el mecanismo es bastante sencillo: su pene no consigue mantenerse erecto, o ni siquiera llega a hacerlo. Esto es algo normal, y que puede pasarle a cualquier hombre en prácticamente cualquier momento y situación. Mas, ¿sabías que a las mujeres puede pasarle algo parecido? Es más, puede que a ti, o a tu pareja, o a cualquiera amiga, le haya sucedido y no se haya percatado siquiera. ¡Porque no sabían que los gatillazos no son solo cosa de hombres!

El gatillazo femenino es tan común como el masculino "El gatillazo femenino es tan común como el masculino"

¿Cómo saber si he sufrido un gatillazo siendo mujer?

Si eres una mujer y no sabías de la existencia del gatillazo femenino hasta el día de hoy, debes saber algo: te vas a ver reflejada en alguna de estas situaciones. Quizás no te haya pasado muchas veces, pero lo más normal es que sí que te haya sucedido una o dos a lo largo de tu vida (¡o incluso más!), porque es algo que sufren prácticamente todas las mujeres. Lo que sucede es que es algo tan desconocido que apenas se suele hablar de ello, y se acaba viendo como algo que no responde a un patrón estable. 

Si alguna vez tu vagina ha estado tan seca que, pese a tener muchas ganas de mantener relaciones sexuales, has tenido que optar por el lubricante, estás ante un gatillazo. Puede ser que te apeteciera mucho (o quizás no tanto, y acabaste forzándote, algo que no recomendamos en absoluto) pero tu cuerpo, sencillamente, no respondiera: pues precisamente en esto consiste el gatillazo, tanto femenino como masculino.

O si alguna vez has tenido que sugerirle a tu pareja que haga que los preliminares a la penetración duren más, alargándose más de lo que hubiérais hecho hasta ese momento, puede que también estés ante lo que se conoce como gatillazo femenino. Esta necesidad de preliminares, no obstante, es totalmente lógica. Las mujeres necesitan estar lubricadas para poder mantener relaciones sexuales sin que tengan molestias, y es durante estos mal denominados preliminares (como si el acto sexual se redujera a la penetración...) que las mujeres comienzan a excitarse y a sentirse completamente preparadas. Necesitamos ver el sexo como algo más que la simple penetración de un pene en una vagina. Porque el sexo también implica besos, caricias, prácticas orales y mil cosas más que poco tienen que ver con lo que conocemos como el sexo heterosexual tradicional. 

La falta de lubricación es un claro síntoma de gatillazo "La falta de lubricación es un claro síntoma de gatillazo"

Estas situaciones de gatillazo femenino no suelen tener relación con que la persona con la que estés te atraiga o no. Y es que, exactamente igual que sucede con el gatillazo masculino, depende más de tu situación externa, de todo el contexto, que de lo que esté pasando precisamente en ese punto. Sí, es cierto que un gatillazo puede darse más si una persona no te atrae, pero puede suceder en cualquier momento y con cualquier persona.

Debes saber que, además, hay ciertos puntos que provocan que tu vagina no se lubrique lo suficiente: si tomas más alcohol de la cuenta y no puedes continuar con la relación, por ejemplo, estás ante un gatillazo más común de lo que puedas imaginar. No pasa absolutamente nada. Lo mismo sucede con algunos anticonceptivos hormonales, aunque esto sí que deberías comentárselo a tu médico, para que baraje la posibilidad de cambiar estas pastillas por otras.

¿Qué hago si tengo un gatillazo?

Reconocer un gatillazo es fundamental "Reconocer un gatillazo es fundamental"

Si tienes un gatillazo, lo primero que debes hacer es reconocerlo. Tu cuerpo no se siente preparado para tener relaciones sexuales en ese momento, ya sea por un motivo o por otro. Si realmente te apetece, siempre podrás optar por ayudarte de un lubricante con el que conseguirás llevar a buen término la relación sexual; no obstante, si no tienes ganas, debes saber que lo mejor es olvidarte de tener sexo. 

Analiza por qué te ha sucedido, busca causas de estrés o ansiedad en tu vida, y trata de combatirlas de la mejor forma posible (aquí te dejamos un artículo con diez actividades que te ayudarán). Y, sobre todo, descubre qué es lo que te excita... ¡Y hazlo!

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