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La familia de Diana Que inicia una recogida de firmas para mantener la prisión permanente

La petición iniciada por la familia de la joven madrileña ha contado con el apoyo de los allegados de casos similares.

La familia de Diana Quer ha iniciado una recogida de firmas en internet con la que solicitar a los grupos del Congreso el mantenimiento de la prisión permanente revisable. Los grupos de la oposición han planteado en varias ocasiones esta posibilidad, que se aleja tras la resolución de casos como Diana Quer.

La iniciativa fue lanzada por Juan Carlos Quer y ha tenido un rotundo éxito: en tan solo ocho días ha cosechado más de un millón y medio de apoyos, que siguen subiendo a medida que se suceden los días.

"No hay un día desde que empezamos la campaña en que no reciba algún mensaje de otras familias que han sufrido un calvario igual, o peor, que el nuesto, ofreciéndome todo su cariño y absoluto respeto a la iniciativa", ha asegurado Juan Carlos Quer.

La petición cuenta con un millón y medio de firman en tan solo ocho días "La petición cuenta con un millón y medio de firman en tan solo ocho días"

La petición cuenta con el apoyo de los afectados por casos similares, como los familiares de Sandra Palo, Yéremi Vargas, Juan José Cortés o Antonio del Castillo. Todos consideran que la medida es la única posibilidad para evitar casos similares a los que sufrieron en primera persona.

La petición conjunta intentará evitar el inicio de los trámites en el Congreso para derogar la prisión permanente revisable. Los grupos de la Cámara intentarán eliminar una ley que se introdujo en el año 2015 en el Código Penal ante la sucesión de casos de especial relevancia mediática.

Según la ley impulsada desde La Moncloa, se plantea que el reo, una vez cumplica la sentencia, sea examinado bajo criterios objetivos para acreditar que está rehabilitado y puede volver a salir en libertad. Una medida que también se aplica en países del entorno europeo como Alemania, Francia, Reino Unido, Suiza o Dinamarca y que cuenta con el aval del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Casos con difícil reinserción

El Chicle cuenta con un perfil reincidente "El Chicle cuenta con un perfil reincidente"

El ejemplo del asesino confeso de Diana Quer, José Enrique Abuín (más conocido como El Chicle), es el ejemplo más evidente de la dificultad de la reinserción en algunos casos.

El Chicle cometió, por ejemplo, varios abusos sexuales contra su cuñada en el año 2005. La víctima decidió no denunciar por miedo a represalias. Con un historial vinculado al tráfico de drogas, la Policía le relaciona con la desaparición de varias mujeres en la zona en medio de extrañas circunstancias. Además, su última detención se produjo tras un nuevo intento de violación contra una mujer de similares características físicas a Diana Quer.

Pero la lista de casos similares es abultada. Esto se comprobó especialmente tras la resolución europea que anulaba la doctrina Parot de forma retroactiva,

El caso más representativo lo protagoniza el violador del ascensor, Pedro Luis Gallego. Condenado a 300 años de prisión por cometer 18 violaciones y dos asesinatos, tan solo cumplió algo más de un año de prisión por cada uno de los delitos que cometió.

El violador del ascensor volvió a reincidir poco después de su salida de prisión "El violador del ascensor volvió a reincidir poco después de su salida de prisión"

Poco después de su salida en libertad, las autoridades volvieron a ordenar su detención por haber agredido sexualmente a cuatro mujeres, siguiendo el mismo 'modus operandi'.

El agresor actuaba de la siguiente manera: acude en coche al lugar de los crímenes. Allí, descendía del vehículo con la cara tapada y comenzaba a seguir a sus víctimas, siempre de noche para no ser descubierto. En ese momento, las mujeres se percataban de lo que sucedía y comenzaban a correr pensando que se trataba de un ladrón. Entonces, él sacaba su pistola y las apuntaba, amenazando con asesinarlas si no accedían a subir a su coche.

Les tapaba los ojos y las introducía contra su voluntad en el vehículo, para llevarlas a una zona privada donde cometía todos sus actos delictivos. Tras mantenerlas dos o tres horas secuestradas, las dejaba en otro punto indeterminado de Madrid.

Todos los testimonios coincidieron, a pesar de que las cuatro mujeres no se conocían entre sí y no habían tenido ningún tipo de relación previa con su atacante.

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