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La élite se va de fiesta: 150 políticos y empresarios, de sarao mientras a ti te ponen restricciones

En pleno estado de alarma para contener la segunda ola del coronavirus, la élite del país se va de fiesta, incluido al ministro de Sanidad.

La élite se va de fiesta: 150 políticos y empresarios, de sarao mientras a ti te ponen restricciones

La segunda ola del coronavirus ha obligado a que se decrete un nuevo estado de alarma en España. Entró en vigor el pasado 25 de octubre, cuando el Boletín Oficial del Estado publicó el Real Decreto 926/2020. Entre las medidas tomadas, se imponía la limitación de las reuniones privadas a un máximo de seis personas no convivientes, norma que ya se aplicaba en algunas comunidades pero que ahora se amplía a todo el Estado.

"La permanencia de grupos de personas en espacios de uso público, tanto cerrados como al aire libre, quedará condicionada a que no se supere el número máximo de seis personas, salvo que se trate de convivientes y sin perjuicio de las excepciones que se establezcan en relación a dependencias, instalaciones y establecimientos abiertos al público", reza el texto en su artículo 9.1.

Sin embargo, se ve que esto solo es aplicable a los ciudadanos de a pie y no afecta a las élites. Solo así se explica la fiesta que ha congregado a 150 pesonalidades de la flor y nata de la política y el mundo empresarial para pasar una amena velada en en el Casino de Madrid. La fiesta la organizaba El Español para celebrar su quinto aniversario y la entrega de sus Premios Leones, algo, desde luego, de vital importancia en la lucha contra la pandemia.

Los asistentes

El evento ha tenido lugar solo un día después de que el Gobierno decretase el nuevo estado de alarma, lo que no ha impeddo que destacadas personalidades del Ejecutivo se dejasen ver por la fiesta. Acudieron la ministra de Defensa, Margarita Robles; el de Justicia, Juan Carlos Campo; y el de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes. Más sangrante fue la presencia del mismisimo ministro de Sanidad, Salvador Illa, que a menudo pide disciplina a los ciudadanos para contener la pandemia, volcando toda la responsabilidad en ellos mientras él se va de sarao.

Pero no solo han acudido representantes del Gobierno. Desde el Partido Popular, su líder, Pablo Casado, tampoco quiso perderse el evento, al igual que el secretario general, Teodoro García Egea; la portavoz del PP, Cuca Gamarra; y la diputada y exministra Ana Pastor. Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, y José Luis Martínez-Almeida, también acudieron al Casino. 

Ciudadanos no podía faltar tampoco al evento de El Español. Inés Arrimadas, presidenta de la formación naranja, y la vicealcaldesa de la capital, Begoña Villacís, se dejaron ver para dar buena cuenta de que el estado de alarma no va con los políticos.

También acudieron Miguel Ángel Villarroyam Jefe del Estado Mayor de la Defensa; María Dolores Delgado, Fiscal General del Estado; Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, Antonio Huertas, presidente de Mapfre; Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha; o Fernando López Miras, presidente de Murcia, entre otros.

Los ciudadanos, indignados

Como era de esperar, la celebración de este multitudinario evento ha despertado la indignación de los ciudadanos, que ven recortados sus derechos más fundamentales por el bien común mientras la clase política y los grandes empresarios los mantienen intactos.

Las fotografías de la fiesta celebrada en el Casino de Madrid han levantado ampollas. Y no es para menos. "Entonces, entiendo que si me cupieran, podría organizar una cena en casa con 150 personas. ¿Verdad? ¿No va a salir nadie a pedir perdón?", se ha quejado la periodista Carme Chaparro.

"Si la fiesta de El Español no acaba con dimisiones significa que como sociedad estamos acabados. El ministro de Sanidad ahí. Es tremendo. 150 personas en un espacio cerrado menos de 48h después de haber decretado el estado de alarma", escribe otro usuario. "No sé si la fiesta de El Español ayer será un evento de supercontagio, pero lo que debería ser es un evento de superdimisión", apunta otro.

Explicaciones y reflexión

Ante el escándalo desatado, Pedro J. Ramírez, director de El Español, ha querido salir del paso llamando fanáticos y envidiosos a los que denunciaban lo ocurrido en el evento en mitad del estado de alarma: "Cuidado con las mentiras interesadas, con el fanatismo y con la envidia. 80 personas asistieron en el Casino de Madrid a los premios de El Español con una ocupación del 33%". 

La portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, ha sido preguntada al respecto durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. Ha defendido que en los actos en los que participan miembros del Gobierno, en este caso, invitados "con personas de notoriedad pública", "nos atenemos al protocolo de esos entornos". El acto, ha explicado, contaba con todas las garantías de la Comunidad, pero ha admitido que "toca una autorreflexión por parte de todos los que tenemos que participar en actos públicos y tomar nota porque somos referentes del conjunto de la población". Tras llegar a equipararlo incluso con su asistencia al Congreso, ha matizado que "aún siendo legal y respetando los protocolos, podemos entender que haya que cuidar esas cuestiones para que no sean malintepretadas".

Desde Podemos, por su parte, han querido desvincularse de la fiesta organizada por el Española. Según ha señalado la formación morada a través de Twitter, "todos los ministros y ministras fueron invitadas, pero los/las de Unidas Podemos decidieron no asistir".

VOX, por su parte, ha preferido cargar contra el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida: "¿Qué tal ayer la fiesta con la mafia mediática y los poderosos mientras los madrileños permanecían secuestrados en sus casas?".

Gabriel Rufián, portavoz de ERC en el Congreso, ha afilado su característica ironía  compartiendo algunas imágenes del evento. "Muy mal lo de los chavales y sus botellones", añadía, criticando que la responsabilidad se vuelque contra los más jóvenes, llegando incluso a criminalizarlos, mientras la clase política y los grandes empresarios no tienen reparo en reunirse para pasárselo bien en plena segunda ola. 

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