Buscar
Usuario

Noticias

Una dominatrix pasea por un hombre con correa y careta de perro por un supermercado

Un cliente del supermercado captó imágenes del momento antes de que el encargado la invitara a marcharse.

Una dominatrix pasea por un hombre con correa y careta de perro por un supermercado

Los juegos sexuales son un gran aliciente para hacer más fogosas nuestras relaciones. Los hay de todo tipo y puedes ir más allá de lo puramente carnal. Uno de los más populares es el de la dominación, en el que uno de los miembros de la pareja adquiere el rol de dominante o "amo/a" y el otro el de sumiso/a. Cuando es la mujer la que las riendas, se le suele llamar dominatrix y precisamente una de estas ha sido la protagonista de una curiosa escena.

La vida transcurría tranquilamente en un supermercado de California cuando los clientes vieron entrar por la puerta a una mujer tirando de una correo de perro. En estos establecimientos está prohibida la entrada de mascotas, pero en su caso, lo que llevaba era a un hombre. Este, a cuatro patas y agarrado por el cuello por la cadena, llevaba además una careta de cuero con forma de perro de color negro y rojo.

Algunos clientes que se encontraban haciendo sus compras, sorprendidos, cogieron sus móviles y captaron el surrealista momento con sus móviles para despues compartir las imágenes a través de las redes sociales. "Visto hoy en Erewhon", reza uno de los tuits, haciendo referencia al nombre de la cadena de supermercados. Sus responsables, ante el revuelo, la invitaron a marcharse. 

La explicación de la dominatrix

Poco tardaron las imágenes en hacerse virales y revolucionar las redes sociales. Tras el llamativo momento, el medio Daily Dot quiso conocer la versión de la protagonista  y conocer por qué decidió llevar a su sumiso al supermecado. "Solo quería un poco de zumo", explicó la dominatrix.

"Salí con mi sumiso y mis amigos a grabar unos vídeos y a hacer compras. Y nos detuvimos en Erewhon", ha relatado, al tiempo que ha querido negar los rumores de que le había dado de comer en un cuenco para mascotas. "Todavía no tengo un bol para perros, lo compramos después", ha puntualizado. Sin embargo, sí ha confirmado que le azotó. Eso sí, "no más de dos veces" y es que "trató de tocarme la pierna muy arriba del muslo y no me gustó".

Artículos recomendados

Comentarios