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Djokovic, deportado por orden de la Justicia en un vuelo a Dubái, no jugará el Abierto de Australia

El Tribunal Federal emite una sentencia por unanimidad: desestima las apelaciones del tenista serbio y ordena su deportación.

Djokovic, deportado por orden de la Justicia en un vuelo a Dubái, no jugará el Abierto de Australia Djokovic, deportado por orden de la Justicia en un vuelo a Dubái, no jugará el Abierto de Australia

Foto: CordonPress

Novak Djokovic ha sido finalmente deportado en un vuelo con dirección a Dubái y no podrá disputar el Abierto de Australia. Tres jueces han decidido por unanimidad cancelar el visado del tenista, que intentó disputar en los tribunales su intención de permanecer en el país.

El Tribunal Federal desestimó la demanda de Djokovic, a quien el ministro de Inmigración había retirado el visado por cuestiones sanitarias y de orden público. No cabe apelación a esta decisión, por lo que no habrá vuelta atrás.

Djokovic, que se había negado a vacunarse y con ciertas incongruencias en sus documentos de entrada, finalmente no podrá disputar el Abierto de Australia. El país oceánico ha sido uno de los más estrictos a la hora de aplicar las restricciones para frenar el avance de la pandemia del coronavirus, con uno de los confinamientos más estrictos en 2020.

Además de la cuestión sanitaria, la Justicia australiana apela a la imagen del tenista y su posible reclamo para el movimiento antivacunas. Los jueces también han señalado algunos de sus comportamientos, como no llevar siquiera mascarilla en un acto público al día siguiente de dar positivo o acudir a una sesión de fotos dos días después.

Stephen Lloyd, representante del Gobierno australiano durante el juicio a Djokovic, ha sido tajante: "Durante estos meses podría haberse vacunado y eligió no hacerlo. Eso es su elección. Por eso, el ministro considera que si permanece en Australia puede llevar a otros a seguir su ejemplo, que redundaría en un peligro para la sociedad".

Dos semanas de polémica

El tenista ha pasado dos semanas en mitad de apelaciones y resoluciones judiciales que han empañado su posible presencia en el Abierto de Australia. Al aterrizar, pasó una entrevista con las Fuerzas Fronterizas durante ocho horas en las que tuvo que demostrar las pruebas para su exención, algo de lo que se dudó por ciertas irregularidades, tanto por quién le concedió el permiso, como por su respuesta negativa a la visita de otros países antes de llegar a Australia (había estado en diciembre en Marbella).

No le concedieron el visado y estuvo un par de días en el Hotel Park, donde se recluye a otros ciudadanos extranjeros que muestran irregularidades en el pasaporte, además de extranjeros obligados a pasar cuarentena. El tenista apeló y el juez Kelly le dio la razón, bajo el pretexto de que el visado era correcto y no tuvo tiempo para aportar más datos.

Sin embargo, el ministro de Inmigración se guardó la potestad de revocar nuevamente el visado por motivos de bien público y sanitarios. Después de unos días de espera, la decisión finalmente se ejecutó. Djokovic fue recluido nuevamente en el Hotel Park, donde se reunió con su defensa, pero el Tribunal Federal finalmente ha fallado en su contra: será deportado.

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