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Política

Las guerras que desangran al PP y dejan el futuro de Pablo Casado en el aire

La formación de Pablo Casado enfrenta las elecciones gallegas y vascas con dos discursos y estrategias completamente diferentes.

Las guerras que desangran al PP y dejan el futuro de Pablo Casado en el aire

El Partido Popular enfrenta una profunda crisis interna en todos sus ámbitos: organizativo, ideológico y estratégico. La formación de centroderecha encuentra además una profunda división interna fruto del proceso de primarias que aupó a Pablo Casado hacia el liderazgo y, con ello, a la corte aznarista que desembarcó desde Faes.

La mano de Aznar en las nuevas formas de Génova es lo que más irrita a muchos barones, especialmente en la figura de Cayetana Álvarez de Toledo, quien ejerce como verso suelto y a la vez como portavoz de todo el partido, dos circunstancias que a priori no concuerdan.

Los dos modelos que ahora confrontan dentro del partido son el 'centro reformista' del marianismo, encarnado en Alberto Núñez Feijóo; y el liberal conservadurismo más aguirrista y aznarista que defiende Pablo Casado.

Estas dos visiones contrapuestas de un mismo proyecto son las que confrontarán en las próximas elecciones que se van a celebrar en Galicia y el País Vasco, donde el PP se presenta como dos partidos. En la primera plaza, como una formación profundamente galleguista y centrista. En la segunda, como un partido tendente hacia la centralización del Estado, completamente enfrentado a los nacionalismos y con una evidente escoración hacia la derecha que ha dejado en el camino a miembros de peso como Alfonso Alonso.

Feijóo y Casado son la mayor representación de las dos almas que conviven en el PP "Feijóo y Casado son la mayor representación de las dos almas que conviven en el PP"

Todas las encuestas apuntan a que Pablo Casado puede perder mucho en las próximas semanas. El motivo: en el País Vasco se espera un batacazo con la apuesta de PP+Cs mientras que, en Galicia, Feijóo espera revalidar su mayoría absoluta con un discurso enfrentado a la dirección nacional. De hecho, esa victoria se ve más personalizada en el presidente gallego que en las siglas del PP que, por cierto, oculta.

Feijóo está sabiendo mostrar el camino a Pablo Casado. El líder de los populares defiende la "refundición" del centroderecha, es decir, aunar bajo sus siglas a los votantes de VOX y Ciudadanos. Feijóo no lo necesita: en su comunidad, estos dos partidos no tienen representación porque quienes eligen estos partidos en el voto nacional, optan por Feijóo en las autonómicas. Además, el barón gallego consigue arañar el voto más conservador del PSOE: una parte de su electorado optó por Pedro Sánchez en las pasadas elecciones del 10-N.

Un futuro en entredicho

Mientras tanto, a Pablo Casado le surgen personas que le están 'moviendo la silla'. Dentro del partido se está planteando la posibilidad de relevar al líder de la formación en función de los resultados que salgan de las urnas en estas elecciones.

La baja representación que está cosechando el partido bajo su estrategia se suma a los relevos forzados en una plaza tan destacada como el País Vasco, donde se ha expulsado, literalmente, a personas que se jugaron la vida cuando nadie quería representar al PP mientras ETA mataba.

El relevo forzado de Alfonso Alonso ha abierto más división dentro del PP "El relevo forzado de Alfonso Alonso ha abierto más división dentro del PP"

El diagnóstico del partido sobre la realidad de España, donde la mayoría de los votantes se concentran en el centro del tablero político y donde la divergencia territorial se aleja de un discurso centralizador, no gusta dentro del partido y Pablo Casado da pocos síntomas de intentar un giro de timón.

El momento en el que se celebran estos comicios, con una legislatura a nivel nacional que prácticamente ha dado comienzo y que se aventura larga, apunta a ser un momento de cambio. De ahí que haya miembros que piden un fuerte trabajo interno para construir una estrategia a largo plazo, sin intenciones inmediatas y consolidar una imagen diferente entre los votantes.

A pesar de algunos intentos por recuperar ese espacio más centrado, como la presencia del partido en las manifestaciones del 8 de marzo, dentro del PP hay muchas rencillas personales que ponen el futuro de su líder en entredicho.

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