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La difícil carrera del influencer que no influye: muchos seguidores pero pocos beneficios

Una instagramer con más de 2 millones de seguidores hace pública su decepción por no poder vender un total de 36 camisetas.

La difícil carrera del influencer que no influye: muchos seguidores pero pocos beneficios

Tienen grandes ejércitos de seguidores, un increíble poder de convocatoria y son los más deseados por las marcas. Los primeros comenzaron compartiendo sus intereses en sus blogs, y ahora se han convertido en verdaderos creadores de contenido, haciendo de lo que puede ser un mero hobby, una verdadera profesión. Pero no a todas estos influencers, tan populares en las redes sociales, el negocio les sale tan rentable. 

Recientemente se ha hecho viral un tuit que ha conseguido relanzar la polémica sobre el fruto que recogen algunos influencers "random" que acumulan muchos seguidores, pero obtienen de ellos pocos beneficios. El mensaje dice lo siguiente: "La burbuja de los influencers se está pinchando". En él, la tuitera @kissmyelite explica la historia de una joven influencer que acumulaba 2,6 millones de seguidores en Instagram pero que no recibió el apoyo que esperaba en su última campaña.

Una campaña decepcionante

Al texto le acompañaban unas capturas de un post, ya borrado por su autora, en la que la misma se lamentaba de que sus adeptos no la hayan apoyado en su nueva campaña. Y es que ni siquiera 36 de ellos fueron capaces de darle al botón de compra. La instagramer se llama Arii, tiene 18 años, y recientemente se había embarcado en un nuevo negocio personal, una colección de ropa firmada por ella misma. 

La instagramer Arii acumula más de 2 millones y medio de seguidores "La instagramer Arii acumula más de 2 millones y medio de seguidores"

La cifra de seguidores que la joven acumula en sus redes le permitió esperar que la campaña recibiría el suficiente apoyo como para obtener beneficios. Pero lo que no se imaginaba es que ni una mínima parte de las personas que le daban likes a sus post, que se acumulan en decenas de miles, iban a querer comprar sus camisetas. 

Según la propia versión de Arii, tras muchos trabajo de gestión e inversión publicitaria, ni uno solo de los famosos a los que les envió las sudaderas para promocionarlas se las puso para sus vídeos. Pero el fracaso de la campaña fue más allá, ya que en la preventa no llegó al mínimo necesario para que la fábrica textil se pudiera poner en marcha. Y eso que el mínimo era realmente bajo en comparación con la cantidad de followers en su perfil de Instagram: únicamente tenía que conseguir 36 compras, lo que significa menos del 0,001% de sus seguidores.

No todos los influencers influyen

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you can't fight these waves boy???? @shotbycash

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En muchas ocasiones, el error se comete a la inversa, y son las marcas las que se equivocan a la hora de ejercer la campaña. Para evitarlo es importante tener en cuenta que tus followers no son tus compradores. Algunos usuarios han explicado que su nivel de engagement es realmente bajo para las cifras que maneja, ya que además de que la mayoría de sus seguidores son hombres, que no comprarían la ropa que promociona, y además la promoción de la campaña fue desastrosa. 

Cabe destacar que el caso de Arii es muy significativo para explicar uno de los principales problemas del sector, que es el simple hecho de que no todos los influencers influyen. De hecho, existen estudios que explican que muchas veces a las marcas les interesan más los microinfluencers o similares, que tienen entre 10.000 o 100.000 seguidores, porque sus comunidades son mucho más fieles y dan una sensación de mayor cercanía y naturalidad al espectador. 

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