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Las diferencias entre el orgasmo femenino y el masculino

Desde la duración a la intensidad, pasando por la frecuencia, los hombres y las mujeres experimentan el orgasmo de formas muy distintas.

Las diferencias entre el orgasmo femenino y el masculino Las diferencias entre el orgasmo femenino y el masculino

Foto: Envato Elements

Que las mujeres tienen menos capacidad de llegar al orgasmo o que el orgasmo femenino se alcanza siempre mediante la penetración. El momento culminante del placer sexual ha sido tradicionalmente tan deseado como estudiado y ha sido objeto, cómo no, de una buena cantidad de mitos y falsas creencias.

Sin embargo, lo cierto es que, en cuanto al clímax de una relación sexual se refiere, existen grandes diferencias en la forma de experimentarlo entre hombres y mujeres, y conviene conocerlas para alejarse de ideas erróneas y disfrutar al máximo del sexo en pareja.

El orgasmo es la descarga repentina de la tensión sexual acumulada y resulta en una serie de contracciones musculares rítmicas en la región pélvica caracterizadas por el placer sexual. En este proceso, los hombres y las mujeres no experimentan las mismas sensaciones físicas ya que sus fisionomías son diferentes.

La primera diferencia que existe a la hora de llegar al éxtasis entre hombres y mujeres es la duración del placer. Según apuntan los profesionales de la marca de juguetes eróticos LELO, el orgasmo femenino puede alargarse incluso hasta los 20 segundos (o más en algunos casos), mientras que los hombres experimentan esta sensación únicamente entre 3 y 10 segundos, la mitad que las mujeres.

Por otro lado, la intensidad de los orgasmos la definirán el número de contracciones, que en las mujeres se producen en intervalos de 0,8 segundos, mientras que los hombres por su parte, no llegan a experimentar más de 10. Además, es importante destacar que mientras en el clímax masculino estas contracciones por lo general se limitan a la zona genital y los músculos pélvicos, en el caso de las mujeres es frecuente que estas se extiendan al resto del cuerpo.

Y es que el orgasmo femenino, según explica la terapeuta sexual Elena Jorquera, no consiste en una respuesta localizada en la pelvis, sino en todo el organismo, pues el cerebro juega un papel fundamental a la hora de percibir estas sensaciones.

Además, según la experta, el principal foco o centro de excitabilidad y estimulación de la mujer es el clítoris y no la vagina. De hecho, solo el primer tercio de la vagina tiene sensibilidad mientras que los dos tercios restantes cumplen meramente una función reproductiva para contener al pene. Por lo tanto, no, si se trata de penetración, un mayor tamaño del pene no proporcionará más ni mejores orgasmos.

Después del orgasmo

Los signos físicos que indican que una persona ha llegado al clímax son similares para ambos: aumento de la frecuencia cardíaca, respiración acelerada, aumento de la presión arterial y una sensación subjetiva de placer. Sin embargo, en el caso de las mujeres se contrae el útero, mientras que el orgasmo masculino se caracteriza por la contracción del pene, la uretra y el esfínter, y la expulsión de semen al exterior.

La experiencia post-orgasmo también es distinta en hombres y mujeres. Ellas pueden recuperar su estado previo a la excitación o mantenerse en el mismo estado si es reestimulada, por lo que es capaz de presentar varios orgasmos sucesivos. El hombre, por el contrario, una vez que ha vivido el orgasmo, inicia la recuperación al estado previo a la excitación y el pene inicia un periodo refractario de vuelta a su posición y tamaño inicial.

En este sentido, el responsable de la marca LELO en España, Alberto Gooding comenta que "independientemente de las diferencias que existan entre el tipo de orgasmo que experimenta una mujer y el que experimenta un hombre, lo verdaderamente importante es aprender a disfrutar del orgasmo propio, así como dar todo de nuestra parte para que nuestra pareja también lo alcance", afirma.

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