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Consejos para adaptarse al cambio de hora y no sufrir las consecuencias al día siguiente

El desajuste horario afecta a nuestro ritmo biológico y puede afectar al sueño e incrementar la sensación de cansancio.

Dos veces al año nos vemos obligados a cambiar la hora de nuestros relojes para aprovechar mejor la luz natural y reducir el consumo energético, una medida que se lleva realizando desde el año 1974, cuando la crisis del petróleo aconsejó la necesidad de tomar acciones para favorecer el ahorro de energía. Desde entonces, se trata de una medida que han adoptado la mayoría de países occidentales.

En concreto, el cambio de hora se produce, por un lado, el último domingo de octubre, momento en el que retrasamos el reloj para comenzar el 'horario de invierno', ganando así una hora más durante el otoño. Y, por otro lado, el último domingo de marzo, cuando el reloj se adelanta una hora para adaptarnos al conocido como 'horario de verano'.  

A las 3:00 se retrasa el reloj una hora "A las 3:00 se retrasa el reloj una hora"

Estos desajustes horarios que algunos consideran innecesarios y que otros defienden porque permiten ahorrar energía, producen en nuestro organismo una alteración en el ritmo biológico, consiguiendo que algunas personas puedan llegar a sentirse más cansadas, irascibles o incluso irritadas. Sin embargo, existen una serie de consejos que puedes aplicar si no quieres ser una de esas muchas personas que sufren las consecuencias del cambio horario.

Consejos para que no nos afecte el cambio de hora

La regularidad en los horarios a la hora de dormir y comer es fundamental, por lo que se aconseja no guiarse únicamente por el sueño que sintamos o por el hambre que tengamos. Lo ideal en este caso es fijar una hora exacta para cada caso y seguir las pautas del reloj, adecuando poco a poco el horario anterior con el nuevo. Es decir, si antes te acostabas a las once, no retrases tu hora por no tener sueño. Por tanto, ajustar el horario de comidas y la hora de acostarse de forma paulatina puede ayudar a mantener el apetito y a no sufrir el temible insomnio.

Ajustar paulatinamente la hora de dormir puede prevenir el insomnio "Ajustar paulatinamente la hora de dormir puede prevenir el insomnio"

Otra de las medidas a seguir es evitar cenar justo antes de ir a la cama. Acostarse con el estómago lleno es buena idea porque la digestión podría afectar a la calidad del sueño, provocando que no descanses bien. Por norma general, lo mejor es esperar unas dos horas desde que realizaste la última comida del día hasta que te metes en la cama. Además, también se aconseja dejar de lado las bebidas con cafeína, el alcohol y este tipo de sustancias que solo aceleran el organismo y que contribuyen a aumentar el desajusto del ritmo biológico.

Si no sabes qué hacer mientras esperas esas dos horas de digestión, leer puede ser una gran opción. Con esta práctica no solo ayudas a tu organismo a relajarte, sino que también puedes llegar potenciar tu capacidad de memorizar y tu concentración. Asimismo, se aconseja evitar la televisión, el ordenador, la tablet o el uso del móvil justo antes de intentar conciliar el sueño, puesto que este tipo de dispositivos acaparan la atención de nuestro cerebro y son altamente estimulantes.

Leer antes de dormir nos ayuda a relajarnos y a desconectar "Leer antes de dormir nos ayuda a relajarnos y a desconectar"

Una opción más sería la de realizar ejercicio físico moderado. Está demostrado que el deporte es beneficioso para el ser humano en todos los sentidos, tanto física como psicológicamente, ya que contribuye a que nos sintamos mejor gracias a la liberación de endorfinas y a la descarga de tensiones.

Lo mejor es practicarlo por la mañana, pero si no tienes tiempo porque tus obligaciones laborales te lo impiden, no lo dejes para última hora, puesto que lo ideal es practicarlo por lo menos tres horas antes de irse a la cama. Otra alternativa que también podría ayudarnos sería dejar de lado por unos días la siesta, lo que facilitará que lleguemos con sueño al caer la noche.

Por último, ante todo hay que evitar recurrir a fármacos. Los medicamentos pueden provocar dependencia y un abuso de este tipo de productos para ayudarnos a dormir puede acabar siendo perjudicial para nuestra salud. En estos casos es mejor seguir alguna de las indicaciones anteriores para conseguir relajarnos, cansar nuestro cuerpo y facilitar la conciliación del sueño o, simplemente, tener paciencia y esperar a que el sueño se apodere de nosotros.

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