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Un hombre evita la cárcel pese a confesar haber drogado y abusado sexualmente de niñas

El hombre, residente en Binissalem (Mallorca), administraba fármacos para dormir a las amigas de su hija e intentar abusar de ellas por la noche.

Un grave caso de pederastia en Mallorca ha terminado con el acusado pagando diferentes tipos de condena, pero evadiendo la cárcel. Se trata de un hombre de 50 años, alemán residente en Binissalem (Palma de Mallorca), que durante la vista oral celebrada el pasado día 18 en la Audiencia de Palma, confesaba su crimen. Drogaba a las amigas de su hija para abusar de ellas, que tenían alrededor de 12 años. Ocurrió entre 2012 y 2013, y lo hizo en varias ocasiones, pero las chicas no se daban cuenta de ello.

El acusado aprovechaba cuando las amigas de sus hijas dormían en su casa. A la hora de la cena, les administraba en el postre un preparado de fármacos, sin ningún tipo de conocimiento sobre la administración de sustancias. Entre ellos estaba Dormidina, un medicamento para combatir el insomnio no indicado para menores de 18 años, y butirolactona, una droga inhibidora del sistema nervioso central. Ambos productos servían para adormecer profundamente a las víctimas y a su propia hija. Pero también provocaban mareos, dolor de estómago y vómitos a las menores, según se expresó en el juicio.

El acusado drogaba a las niñas con fármacos en dosis que no sabía controlar
"El acusado drogaba a las niñas con fármacos en dosis que no sabía controlar"

El que parece haber sido el único caso de abuso expuesto en el juicio, que relata el Diario de Mallorca, fue contra una joven de 12 años en el año 2013. El acusado la acosó sexualmente mientras dormía, pero se despertó y él se marchó de la habitación rápidamente. A raíz de este episodio, la chica ha tenido que estar a tratamiento psicológico, siendo un trastorno de ansiedad generalizada, así como baja autoestima e inseguridad algunas de las consecuencias del abuso sexual que sufrió.

Acepta la cárcel, pero la condena fue otra

El acusado confesó sus crímenes y se declaró culpable de un delito contra la salud pública, ya que podía haber provocado serios perjuicios a la salud de las menores drogadas, y otro de abuso sexual. Aceptó la condena inicial de 3 años y 7 meses de prisión por los dos delitos, sin embargo, no entrará en la cárcel. A cambio, deberá completar un curso de educación sexual, y pagar una multa de 6 euros diarios durante 12 meses.

Con respecto a la víctima del episodio citado, tiene una orden de alejamiento por la que no puede acercarse a menos de 500 metros de la joven y su familia, y tiene también prohibido comunicarse con ellos en los próximos 10 años. Después, deberá cumplir 5 años de libertad vigilada. Tras el juicio, el acusado

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