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Clava su pene en una viga de madera para ganar una dolorosa apuesta

Sus compañeros no pensaban que el joven obrero iba a aceptar la apuesta.

Nos gustan los retos y saber hasta dónde seríamos capaces de llegar. Por ello, habitualmente, cuando nos juntamos con amigos, jugamos a diversos juegos cuyo fin es ponernos al límite como, por ejemplo, 'Probabilidad' o 'Verdad o Atrevimiento'. El caso es que este juego también demuestra la estupidez humana y lo que somos capaces de hacer para mostrar valentía ante los colegas y no ser un "aburrido". Muchas veces decimos sí a cosas que realmente no queremos hacer y lo hacemos simplemente por miedo y por el "qué dirán".

Si tus amigos te dicen que te tires por un puente...¿tú te tiras? "Si tus amigos te dicen que te tires por un puente...¿tú te tiras?"

Esta vez, la apuesta se ha salido de los márgenes del humor. Un obrero ha protagonizado un vídeo viral que demuestra que la estupidez humana no tiene techo. Los compañeros de este joven que trabajan en una obra le retaron para dispararle con una pistola de clavos en el pene.

Lo lógico y normal hubiera sido rechazar la apuesta, pero el obrero, contra todo pronóstico, aceptó. Con ese compromiso, el hombre abre el cierre del pantalón y apoya su pene en la madera, mientras un compañero le dispara con la pistola de clavos a través del prepucio. 

Después de unos segundo con el pene clavado, el compañero inicia la maniobra para liberarlo y consigue sacárselo con facilidad. El 'héroe' pone el broche de oro a su hazaña atravesando el agujero que le ha quedado de recuerdo con una de sus uñas, para mostrar que no es una broma, que lo que ha sucedido es verídico. Enhorabuena 'campeón'.

El periódico británico 'The Sun' es quien ha difundido el vídeo, no sin antes advertirles a los niños que no lo hagan en casa. Seguramente son más inteligentes de lo que creemos como para hacerlo, pero nunca está de más, prevenir antes que curar.

Se come una babosa y acaba parapléjico

A veces, la presión social nos lleva a decir mentiras, aparentar lo que no somos o incluso hacer auténticas locuras. Y lo peor es que no reparamos en las consecuencias que esto nos puede traer. A Sam Ballar, el reto que le pusieron sus amigos no le causó la muerte, pero sí que le cambió la vida para siempre.

Sam quería ser jugador de rugby "Sam quería ser jugador de rugby"

Este australiano que ahora tiene 27 años, celebró su 19º cumpleaños comiéndose una babosa de su jardín desafiado por su grupo de amigos. El animal que se tragó contenía un parásito, la lombriz Angiostrongylus cantonensis, conocida como el gusano pulmonar de rata. Esto le provocó una infección pulmonar parasitaria, que le causó una enfermedad cerebral y que derivó en la paralización permanente en su cuerpo de cuello para abajo. 

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