Las aguas residuales revelan muchos detalles sobre los habitantes de un determinado lugar, por lo que en determinados casos, se realizan análisis. Eso es, precisamente, lo que ocurrió durante la pandemia cuando se buscó conocer la incidencia del coronavirus, por ejemplo.
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Pero, en este caso, el objeto de análisis se ha enmarcado en el consumo de drogas a nivel europeo. El estudio lo ha realizado el Observatorio Europeo de Drogas y Toxicomanías (EMCDDA), que ha analizado las aguas residuales de un centenar de ciudades de 21 países europeos. Y ha hallado rastros de cocaína, ketamina, anfetaminas, cannabis, metanfetamina y MDMA en prácticamente todas las urbes inspeccionadas.
El consumo de cocaína tiene una alta incidencia muy alta en prácticamente todo el sur de Europa, incluida España, con diferencias del resto del Viejo Continente, donde se encuentran otras sustancias estupefacientes como las metanfetaminas o las drogas sintéticas.
Tarragona
El organismo ha analizado por primera vez las aguas residuales de Tarragona. Durante todo el año 2022 encontraron una media de 1.610 miligramos de cocaína por jornada en una media de 1.000 habitantes. La capital tarraconense se convierte, con estos datos, en la segunda ciudad europea en consumo de cocaína, tan solo por detrás de Amberes (Bélgica), con alrededor de 2.381 miligramos.
Este informe elaborado a nivel europeo indica que la capital tarraconense también registra un consumo del doble de este estupefaciente que Barcelona, con 622 miligramos. Además, los rastros de cocaína en las aguas residuales de Lleida y Valencia se encuentran a niveles superiores a la capital catalana, pero por encima de Castellón. El informe señala que Barcelona ha registrado un progresivo descenso en el consumo de esta sustancia desde 2017, cuando registró un pico.