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Un cirujano se olvida un guante y cinco compresas en la vagina de su paciente

La paciente critica la actitud "altiva" con la que le respondió el responsable médico.

Una mujer de 48 años ha denunciado a su cirujano tras olvidarse un guante y cinco compresas en el interior de la vagina. La paciente acudió al quirófano para extirpar el  útero, pero no mejoró: a los pocos días comenzó a sentir molestias.

La mujer había decidido someterse a la operación por voluntad propia como consecuencia de las abundantes reglas y los dolores que le provocaban. Sin embargo, la intervención que prometía mejorar su vida terminó siendo un gran desastre.

La mujer salió del quirófano peor que entró "La mujer salió del quirófano peor que entró"

La paciente comenzó a sentirse muy mal. Padecía dolores muy fuertes similares a las contracciones de un parto en la zona baja del abdomen. Además, padecía náuseas, vómitos, dificultad al orinar e insomnio.

"Sentí una puñalada en el estómago, pero pensé que estaba relacionado con la operación", ha relatado ante los medios. Preocupada, se puso en contacto con su médico y las enfermeras, que le dijeron que todo estaba bien sin realizar ningún tipo de prueba para comprobar su estado de salud.

Los dolores, sin embargo, continuaron en aumento, hasta el punto de que habían sido similares a los de un parto. Todo terminó cuando acabó expulsando algo que, después comprobó que era el origen de sus dolores: un guante de látex y cinco compresas que el médico había olvidado en su interior.

La vergonozosa respuesta del médico

"Cuando entendimos de qué se trataba, nos fuimos directamente a la clínica", ha recordado su marido. Tras llegar al centro, en esta ocasión, el cirujano se disculpó por lo ocurrido y señaló a las enfermeras.

Sin embargo, algo fallaba: el médico le estaba contestando con una actitud altiva, desafiante, lo que solo aumentó la indignación de la joven. "Se lo estaba tomando todo muy a la ligera", ha relatado la denunciante

Finalmente, la joven decidió denunciar ante una situación que había provocado su completa indignación. La presencia de estos productos no le originó ningún problema, pero tuvo suerte: podría haber sido víctima de una infección mortal.

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