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Chrysallis y la realidad de las personas menores trans: "No hay una legislación que las proteja"

La asociación de familias de menores trans llevan a cabo una labor incansable por su bienestar y por la conquista de sus derechos.

Chrysallis y la realidad de las personas menores trans: "No hay una legislación que las proteja"

La lucha del colectivo LGTBI también debe incluir a las personas menores, a las que a lo largo de la historia se les ha despojado del derecho a tener una orientación sexual o identidad de género no normativa. Por suerte, cada vez alzan más la voz y se vuelven más visibles gracias a Chrysallis, asociación de familias de menores trans que hacen una labor incansable para proteger y garantizar su bienestar y sus derechos.

Para conocer mejor su trabajo y acercarnos a esta realidad, en Los Replicantes hemos podido hablar con Soledad Fernández Costas, vicepresidenta de Chrysallis, que nos ha contado cómo surgió esta asociación: "Nació en el año 2013 por la necesidad de varias familias con menores trans. Las administraciones no tenían previsto estas situaciones ni contaban con legislaciones que lo ampararan". Y en la lucha por conquistar sus derechos continuan: "Todavía no existe una legislación que protege como tal a las personas menores trans y si me apuras, ni a las personas adultas. Su realidad no está contemplada, estas personas no están protegidas". Así, aunque reconoce que en algunas Comunidades Autónomas sí existe una legislación específica, es de vital importancia una Ley Trans a nivel estatal. "Es triste, porque depende del sitio donde nazcas vas a contar con leyes que te protejan o no", apunta. Eso sí, la libre autodeterminación de género tiene que ser la base de esta ley.

Fernández también asegura que las personas menores trans conocen su identidad de género igual que las personas menores cis. "No lo tiene que decir ni la administración ni los profesionales de la salud mental, porque es hasta ofensivo. Ser trans no es ninguna enfermedad ni ningún trastorno. Es algo innato, no es algo que se elija", expone. "Es muy lamentable que tengamos que depender de la buena voluntad de la persona que nos encontramos: la buena voluntad de un profesor de un centro educativo, la buena voluntad de un médico o médica... Siempre tenemos que ir buscando empatía. No son personas ciudadanos de primera, sino de segunda", denuncia.

Familias y menores

Sobre su trabajo con las familias, Fernández explica que, generalmente, las que suelen acudir a Chrysallis son las madres. "La mayoría de los papás lo apoyan, pero ellas dan el primer paso". "Suelen llegar con dos situaciones, una de impacto y otra de miedo", asegura, algo que achaca a que la transexualidad siempre se ha asociado únicamente a personas adultas así como a la marginalidad o la prostitución. "Somos unas 1.800 familias. Y como tenemos presencia en toda España, siempre hay alguien que recibe a ellas familias que llegan. Todas las personas que estamos en Chrysallis lo hacemos de forma voluntaria y todas tenemos a una criatura trans. Por lo tanto, sabemos qué sienten, qué miedos tienen".

Respecto a su trabajo directamente con menores trans, en Chrysallis se organizan por tramos de edad y dos veces al año hacen encuentros en espacios seguros. "Para la juventud llevamos a profesionales específicos para hacer talleres, como por ejemplo de autoestima", cuenta. "Para las personas adultas, para tener información, también contamos con personas endocrinas, personas sexólogas, personas psicólogas. Entonces te formas y te encuentras con personas como tú. Es muy emotivo y las criaturas salen muy empoderadas", explica.

Y en mitad de esto, juegan un papel determinante los centros educativos, los cuales, asegura Fernández, no están preparados. "Hay un desconocimiento tan grande... Quienes han estudiado para ser docentes, nunca han tocado ese tema. En verdad parece más de lo que es. Un alumno o alumna trans es un alumno o alumna como otro cualquiera", explica. Desde Chrysallis han elaborado una guía que mandan a los colegios para formarse de tener un alumno o alumna trans. "Aunque hay centros a los que francamente les estorba el alumnado trans", lamenta. "Tratamos de transmitirle a los colegios es una oportunidad. Es tener la diversidad en persona. Eso también enseña al resto del alumnado. Y es que este alumnado el día de mañana van a estar en la sociedad y habrán aprendido el respeto, la igualdad y la diversidad".

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