Un anciano mata con la muleta a su compañero de habitación en una residencia de Tenerife

Un anciano mata con la muleta a su compañero de habitación en una residencia de Tenerife

El acusado regresó a su cama y continuó durmiendo como si nada hubiera sucedido.

Noticias Adrián Parrondo Adrián Parrondo 12 Enero 2018 13:51

Un hombre de avanzada edad ha sido detenido en Puerto de Cruz (Tenerife) por matar con una muleta a su compañero de habitación en la residencia de mayores Hogar Santa Rita II.

Los hechos se desarrollaron de madrugada, cuando tras una fuerte discusión, el acusado de 73 años agarró una muleta y comenzó a propinar todo tipo de golpes a su compañero, de 69 años.  El sospechoso no terminó hasta haber acabado con la vida de su supuesta víctima.

El cadáver fue descubierto a las siete de la mañana del día siguiente por uno de lso celadores. El propio acusado ha reconocido los hechos y ya ha sido detenido por la Policía a la espera de pasar a disposición judicial.

Por el momento se desconoce el motivo de la discusión, aunque hay constancia de que fue el detonante para que comenzara la agresión que finalmente acabó con la vida del anciano de 69 años.

El acusado regresó a su cama y continuó durmiendo

La dirección del centro se ha mostrado conmocionada con lo sucedido "La dirección del centro se ha mostrado conmocionada con lo sucedido"

Roque Silva, presidente de la Fundación Santa Rita, encargada de gestionar el centro, se ha mostrado completamente sorprendido, puesto que tanto la víctima como el presunto asesino "se llevaban muy bien y eran muy amigos", ha relatado en declaraciones al diario El País.

El propio Silva también ha señalado que todo parece indicar que la víctima falleció tras recibir "repetidos golpes en la cabeza con una muleta", motivo por el que se investigara al asesino confeso.

Los investigadores también han señalado que el presunto homicida, tras matar a golpes a su compañero, se metió en la cama y continuó durmiendo sin alertar a los cuidadores del centro de lo ocurrido.

Esto último, precisamente, hace saltar las alarmas, ya que podría repetir un hecho de estas características sin mostrar ningún signo de arrepentimiento.

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