En 2016, el colectivo LGTB madrileño sufrió 239 agresiones

En 2016, el colectivo LGTB madrileño sufrió 239 agresiones

El colectivo LGTB continúa siendo víctima de una gran cantidad de agresiones anuales.

Vida Maribel Baena Maribel Baena 17 Enero 2017 16:01

Hay quien señala que la homofobia ya no existe en nuestro país simplemente porque ya se permite el matrimonio entre personas del mismo sexo. No obstante, los datos recogidos por el Observatorio Madrileño contra la LGTBfobia rezan justamente lo contrario. Solo en Madrid, y solo durante el año 2016, el colectivo LGTB sufrió 239 agresiones en total. Estamos hablando de una cifra escandalosa, puesto que implicaría que hay una agresión cada prácticamente día y medio.

El Observatorio Madrileño contra la LGTBfobia comenzó a contabilizar los ataques a principios del año pasado. Todo empezó gracias a una iniciativa de Arcópoli, una asociación madrileña que comenzó a funcionar en el año 2009. Lo que esta asociación busca, sobre todo, es trabajar para poder equiparar legal y socialmente a las Lesbianas, los Gays, los Bisexuales y los Transexuales con el resto de la sociedad; es decir, eliminar todos los prejuicios y discriminaciones que el colectivo LGTB sufre. Es por eso que decidieron comenzar a contabilizar las agresiones a personas del colectivo LGTB residentes en Madrid.

Las víctimas por violencia homófoba no disminuyen "Las víctimas por violencia homófoba no disminuyen"

Los datos oficiales no muestran la misma realidad por un motivo muy sencillo: la mayoría de las víctimas no denuncia. Y es así como nos dice el Ministerio del Interior que en el año 2014 fueron solo doce agresiones contra el colectivo LGTB, mientras que en 2015 fueron cerca de treinta. ¿Cómo se explica, entonces, que de treinta hayan subido a más de doscientas? Seguramente, cuando salgan los datos oficiales del Ministerio nos encontraremos con que no contabilizan doscientas, sino muchas menos. Y es que desde el Ministerio no se contabilizan las agresiones, sino las agresiones que fueron denunciadas.

El problema principal no es que las agresiones no se denuncien, sino que las agresiones sucedan. Teniendo esto claro, sí es cierto que el hecho de que no se denuncien puede ser considerado un problema. Pero es que las víctimas de homofobia en muchas ocasiones no quieren denunciar no solo por miedo a las represalias por parte del atacante, sino también por miedo a tener que revelar su identidad sexual. Hay que ponerse un poco en la piel de estas personas, y hay que plantearse cuál es su contexto social; puede que sus familias no sepan que son homosexuales, puede que no les apoyen, y eso hace que quieran ocultarlo. Por desgracia, aunque nos parezca imposible a estas alturas de la vida, la homofobia es una realidad.

La falta de denuncias impide la visibilización

En este caso, ocurre lo mismo que con las denuncias por violencia machista. En muchas ocasiones, las víctimas optan por no denunciar; al no ser contabilizadas nada más que las agresiones donde hay una denuncia, se está invisibilizando el cómputo total de agresiones. La solución por parte de muchos es fácil: instar a las víctimas a denunciar. Pero, como ya hemos señalado, muchas veces no es tan fácil para las víctimas. En el caso de la violencia machista, por miedo a las represalias o a que nadie confíe en ellas; y, en el caso de las agresiones homófobas, por miedo a verse expuestos ante personas que no apoyarían su condición.

Por ahora, los datos de las agresiones acaecidas en 2016 son provisionales. No obstante, Rubén López, el vocal de Delitos de la asociación Arcópoli, ya ha señalado que no cree que vayan a sufrir ningún tipo de incremento. Muchas de las denuncias que tanto Arcópoli como el Observatorio Madrileño contra la LGTBfobia reciben se mantienen en el anónimato, aunque la persona en cuestión acuda a las asociaciones dando su nombre; todo esto se hace por prevenir posibles repercusiones hacia las víctimas, como ya hemos señalado.

Tres de cada cuatro agresiones tuvo lugar en la capital "Tres de cada cuatro agresiones tuvo lugar en la capital"

Tres de cada cuatro agresiones denunciadas ha tenido lugar en la capital madrileña, sobre todo en los barrios más cercanos a Chueca. Chueca es un barrio famoso en Madrid por la libertad con la que el colectivo LGTB se mueve por sus calles, siendo además un espacio más protegido. No obstante, los homófobos esperan a que las personas se alejen de Chueca para cometer las agresiones.

Por parte de la Jefatura Superior de la Policía y de la Delegación del Gobierno en Madrid, estos delitos han pasado a ser prioritarios tras haberse reformado el Código Penal. Las penas de presión por delitos homófobos antes eran de seis meses, y ahora han pasado a ser de dos años. Por supuesto, depende también de la gravedad de los actos; si la agresión acaba con lesiones graves, puede conllevar una pena mucho mayor.

El Observatorio Madrielo contra la LGTBfobia ha realizado un estudio muy amplio, donde además de contabilizarse las víctimas, se ha descrito cuál es el perfil del agresor medio. Normalmente, el agresor suele ser un hombre joven, y siempre heterosexual. Las agresiones más comunes son las amenazas verbales, así como el acoso, llegando incluso a las agresiones físicas. Las víctimas cumplen casi siempre el mismo perfil que el agresor: hombre joven aunque, en este caso, homosexual o bisexual.

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