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Tordesillas celebrará por tercer año el Toro de la Vega sin dar muerte al animal

En 2016 la Junta de Castilla y León prohibió que los vecinos matasen e hiriesen al morlaco aunque le siguen asediando hasta la extenuación.

Este martes 11 de septiembre se celebra en Tordesillas (Valladolid) el polémico Toro de la Vega y se trata de la tercera vez, en más de 500 años, en la que no se matará al animal. Y es que en mayo de 2016 la Junta de Castilla y León aprobó un decreto ley en el que se prohibía asesinar al morlaco y también herirle. El Ayuntamiento de Tordesillas quería "preservar la integridad" de sus fiestas y presentó ante el Constitucional un recurso contra el decreto ley de las cortes, pero el tribunal no admitió el recurso. 

De esta manera, varios vecinos de Tordesillas se lanzaron a las calles para reivindicar que la fiesta siguiese como siempre defendiendo que "las tradiciones no se tocan", mientras que los animalistas aseguran que se trata de "maltrato animal". Ahora el toro sigue siendo perseguido sin descanso por cientos de personas sin lanzas, mientras que antes también era asediado pero los vecinos le podían pinchar con las lanzas hasta matarle. 

Ahora tras llevarle por las calles del pueblo y acabar totalmente desorientado, el toro es anestesiado y trasladado en la pala de una retroexcavadora al corral. 

El toro es asediado por cientos de personas "El toro es asediado por cientos de personas"

"Un encierro más"

Según los medios castellano leoneses, una vez que se aprobó el decreto los enfrentamientos entre taurinos y antitaurinos han disminuido. Según los vecinos de esta localidad de 9.000 habitantes, también han disminuido las visitas al pueblo, que en ediciones anteriores ascendía a 30.000 personas. 

Los taurinos consideran que la prohibión de matar al toro hace que la fiesta sea "descafeinada" e incluso salen a las calles con pancartas en las que se puede leer 'Tordesillas no se rinde'. Laura Duarte, portavoz del Partido Animalista Contra el Maltrato Animal (PACMA), cree que tras el decreto el Toro de la Vega ha pasado a ser "un encierro más" y que por eso mismo la presencia de activistas es menor. Sin embargo, deja claro que la lucha de los animalistas es acabar con todas las fiestas en las que se implique el maltrato animal, y esta sigue siéndolo. 

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