Soraya, el espejo de Pedro Sánchez y la rebelión anti-establishment

Soraya, el espejo de Pedro Sánchez y la rebelión anti-establishment

La candidata a suceder a Rajoy cuenta con ciertas similitudes con Pedro Sánchez.

La presentación de las candidaturas de Soraya y Cospedal para dirigir el rumbo del Partido Popular ha abierto una guerra sin cuartel en el seno de la formación conservadora. Un conflicto que amenaza con minar las posibilidades del resto de candidatos.

Soraya y Cospedal, ambas abogadas del Estado, representan sin embargo dos visiones totalmente contrapuestas. La primera ha crecido dentro del partido, se ha vinculado cerradamente a sus estructuras y ha acumulado todo tipo de cargos simultáneamente: dos secretarías generales, un ministerio, un escaño en el Congreso y previamente otro en las Cortes de Castilla-La Mancha.

Soraya, por su parte, llegó al partido a través de una oferta de trabajo en la que Rajoy buscaba una asesora jurídica: "Terminó en el PP, como podría haber terminado en el PSOE o en Podemos. No tiene ideología", afirmó José Manuel García Margallo en una entrevista publicada en el libro 'La Vicepresidenta'.

Margallo ha cargado duramente contra Soraya en repetidas ocasiones "Margallo ha cargado duramente contra Soraya en repetidas ocasiones"

Las críticas internas contra Soraya se suceden continuamente. Primero, porque la protagonista de la "indemnización en diferido" es Cospedal, quien reconoce que ha tenido que lidiar con todos los 'marrones' del partido: "Me he partido la cara", ha llegado a decir durante su presentación, en uno de los múltiples dardos lanzados a su principal rival.

La falta de vinculación con las estructuras del PP es el gran problema de la exvicepresidenta. "No ha ganado elecciones, no ha encabezado una lista, no ha gobernado", critican algunos de sus díscolos. Aunque algunos también señalan que ha sido la persona que ha acumulado mayor poder en nuestro país desde "el Conde-Duque de Olivares".

La guerra fría entre ambas se activa. Ya no vale dividir el partido para Cospedal y el Gobierno para Soraya. Ni siquiera sirve el 'pegamento' de Feijóo. Ahora, todo se divide en un todo o nada para las dos personas que, a priori, cuentan con mayores posibilidades de ganar. Al menos, a priori. Porque, tal y como se han desarrollado los acontecimientos en los últimos meses, cualquier quiniela puede terminar en la basura.

Las encuestas son contundentes

Cospedal gusta en prácticamente todas las regiones (menos Andalucía y País Vasco) y a la vieja guardia del partido. Pero cuenta con una desventaja fundamental: la falta de apoyo entre las bases.

Su mayor aliciente, es decir, haberse 'comido todos los marrones', también la vincula a una etapa oscura que el PP quiere olvidar. Con la rúbrica de 'D. Cospedal' que aparece en los Papeles de Bárcenas incluida.

Los sondeos apuestan por una victoria de Soraya entre las bases "Los sondeos apuestan por una victoria de Soraya entre las bases"

Según una encuesta publicada por el Gabinet d'Estudis Socials i Opinió (GESOP) para El Periódico, Feijóo lideraba los apoyos entre los votantes con un 33,1%. Descartado de todas las listas, en segunda posición aparece Soraya con un 27%, barriendo a una Cospedal que no alcanza la mitad de apoyos: un 8,6%.

Fuera de las bases, Cospedal aparece en última posición y Soraya lidera. ¿Qué sucede? Quizás, su carácter tecnocrático y con bajo perfil político ha ayudado a que consiga una base transversal de apoyos. Y, al menos en España, las elecciones se ganan en función de la distancia que diste al candidato del centro. La única incógnita, eso sí, pasa por comprobar hacia dónde irían los apoyos de Feijóo. Puede haber sorpresa.

El precedente de Pedro Sánchez

En un partido poco acostumbrado a la incertidumbre, el futuro se constituye como una auténtica incógnita. Sin embargo, en plena oleada anti-establishment, Soraya se podría ver reforzada como la líder rebelde que quiere acabar con todo lo antiguo (a pesar de su vinculación a Rajoy).

El mayor precedente en toda esta vorágine se presenta al otro lado del espectro político: el PSOE. En las pasadas primarias, Susana Díaz contó con el apoyo de todo el aparato, de prácticamente todas las federaciones.

Susana Díaz perdió las primarias a pesar de que contaba con todo el apoyo de los pesos pesados del partido "Susana Díaz perdió las primarias a pesar de que contaba con todo el apoyo de los pesos pesados del partido"

Un, entonces, defenestrado Pedro Sánchez, se presentaba en la más completa soledad, rodeado del círculo que aún mostraba apoyo y sin 'pesos pesados' que mostraran su clara convicción por devolverle al liderazgo socialista.

Le dieron por amortizado y fallaron. Pedro Sánchez resurgió cual ave fénix y dio toda una lección: el apoyo de los antiguos poderosos de tu partido puede ser ahora el mayor de tus males. Al menos, en esta 'nueva era' política.

Soraya, por tanto, sí puede representar la regeneración y ruptura con el pasado del PP. No tiene vinculación con las corruptelas del partido, no ha tenido relación directa con toda la corte de personalidades vinculadas a los miles de casos abiertos... y no aparece en los Papeles de Bárcenas.

Ella no ha dudado en aprovechar esta situación y ya ha apuntado la dirección en la que encaminará su campaña con su primer discurso como aspirante: apelando en todo momento a la "militancia" y dejando a Cospedal como la candidata del aparato.

Soraya sí que ha lidiado con crisis y ha gobernado

A pesar de que la vieja guardia critica su falta de vinculación con el PP y, sobre todo, que no ha ganado ni encabezado ninguna lista electoral; lo cierto es que su ambición y su gestión al frente del Gobierno le ha permitido labrarse un fuerte poder en la sombra. Y el apoyo de ministros de la talla de Fátima Báñez (Empleo), Íñigo Gómez de la Serna (Fomento), o Montoro (Hacienda), le permite contar con el beneplácito de la mayoría de las personas que sí formaron parte del Ejecutivo.

En esa sombra se sitúa, sobre todo, el control del CNI. Las acusaciones en torno al uso para fines personales, para terminar con candidatos como Alberto Núñez Feijóo o José Manuel Soria son una constante.

Ella ha sido la que ha dado la cara desde la oposición (se labró un fuerte perfil en sus duros debates con María Teresa Fernández de la Vega) y desde el Gobierno: fue la persona que ejerció como ministra portavoz en plena era de recortes, la que ha lidiado con el asunto catalán mientras Rajoy degustaba un puro. Ella fue la que se trasladó a Barcelona, ganó el ministerio de Asuntos Territoriales y se labró una estrecha relación con líderes de la talla de Oriol Junqueras. A pesar de que la foto del abrazo de ambos provocó un fuerte dolor en personalidades como Aznar.

Soraya fue la principal impulsora de la denominada Operación Diálogo "Soraya fue la principal impulsora de la denominada Operación Diálogo"

Su gestión del desafío catalán ha sido ampliamente criticada, pero no hay que olvidar que las cargas del 1-O proceden de la cartera de Zoido (Interior). Y que la aplicación del 155 contó con fuertes debates: Cospedal apostó por intervenir TV3 y Soraya se opuso, por ejemplo.

Las diferencias entre ambas son especialmente fuertes, pero amenazan con un resultado contundente. Por parte de Soraya: anular a Cospedal retirándole su puesto como secretaria general en favor de la extitular de Empleo Fátima Báñez.

Por parte de Cospedal, eliminar el puesto de diputada de Soraya para las próximas listas. El único cargo que ella ostenta, además de afiliada de base. ¿Qué sucederá a partir de ahora? Todo apunta a que el PP será liderado por una mujer en las próximas semanas.

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