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Prisión permanente revisable por asesinar y violar a la pequeña Laia, de 13 años

El juez también le impone siete años por agresión sexual y una indemnización de 445.000 euros a los familiares de la menor.

Prisión permanente revisable por asesinar y violar a la pequeña Laia, de 13 años Prisión permanente revisable por asesinar y violar a la pequeña Laia, de 13 años

Foto: Captura

La Audiencia de Barcelona ha condenado a Juan Francisco López Ortiz a la pena de a prisión permanente revisable por el asesinato de la pequeña Laia, de 13 años, ocurrido en Vilanova i la Geltrú (Barcelona) el 4 de junio de 2018. Además, le ha impuesto una condena de siete años de cárcel por el delito de agresión sexual. El juez también le condena a indemnizar con 445.000 euros a los familiares de la niña.

La sentencia señala que el condenado "aprovechó que la menor bajaba sola las escaleras del edificio" para interceptarla e introducirla en su domicilio "en contra de su voluntad": "Seguidamente se abalanzó sobre ella con la intención de atentar contra su libertad sexual y accedió a su zona genital causándole una infiltración hemorrágica".

El Jurado consideró al acusado culpable, por unanimidad, de los delitos por los que se le juzgó: "Los indicios que tuvo en cuenta el Jurado para considerar que el acusado agredió sexualmente a la menor fueron los siguientes: la víctima –cuando fue encontrada en una de las habitaciones de la vivienda del acusado—no llevaba los pantalones puestos", señala el magistrado. Tenía lesiones en la zona genital y llevaba colocada en el cuello una correa de perro, lo que sin duda remite a una idea "bastante obvia de dominación sexual".

Alevosía y ensañamiento

La pequeña Laia "La pequeña Laia"

La víctima presentaba lesiones causadas con un cuchillo y murió por asfixia, lo que descarta cualquier posibilidad de que la muerte fuera causada por alguna forma de imprudencia o negligencia. Hubo, señala la sentencia, alevosía y ensañamiento: "El Jurado también consideró probada la concurrencia de la agravante de enseñamiento al apreciar que la menor murió por asfixia, pero también presentaba múltiples lesiones producidas por un arma blanca y tenía colocada una correa de perro al cuello, de lo que dedujo que el agresor actuó con crueldad, ocasionando a la menor contusiones, erosiones y heridas de arma blanca".

La Fiscalía señala que actuó "con la buscada y añadida satisfacción" de causarle "el mayor sufrimiento posible, por lo que además de propinarle una pluralidad de golpes en la cara, mandíbula, cuello, tórax, brazos, cadera, piernas y espalda", se valió también del cuchillo.

López Ortiz escondió el cuerpo de la menor detrás de un colchón, pero esa misma tarde la encontraron sus tíos que entraron al piso con una pareja de Mossos d'Esquadra tras sospechar del vecino que decía no haberla visto. El detenido reconoció haber matado a la niña pero alegó que la había confundido con un ladrón y que estaba bajo los efectos del alcohol y las drogas. Sin embargo, los forenses del Juzgado no apreciaron que tuviera sus facultades mermadas en el momento de cometer el crimen.

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