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Dos pingüinos lesbianas consiguen ser mamás en un zoológico de Valencia

Electra y Viola se han convertido en mamás y ya están cuidando a su retoño en el Oceanogràphic de Valenica.

Dos pingüinos lesbianas consiguen ser mamás en un zoológico de Valencia

Dos pingüinos hembra de la colonia del área Antártico del Oceanogràfic de Valencia, Electra y Viola, han adoptado el huevo de otra pareja, lo han incubado y ahora están criando un recién nacido.

Es la primera vez que se permite a una pareja de pingüinos homosexuales cuidar de un recién nacido en el Oceanogràfic, donde esta temporada de reproducción han nacido tres retoños en la colonia de 25 ejemplares de pingüinos de Gentoo (Pygoscelis papua), también conocido como Juanito.

Las tres parejas de pingüinos que se están encargando de la cría son las formadas por Navi y Aquela, Bolo y Melibea y la tercera, formada por Electra y Viola, aunque este año hay pocos en comparación con otras épocas.

El Oceanogràfic de Valencia destaca que este año se ha producido un hecho poco común con estas circunstancias y han celebrado la buena labor que están realizando las dos madres de la cría.

Electra y Viola se han convertido en madres | Oceanogràphic de Valencia "Electra y Viola se han convertido en madres | Oceanogràphic de Valencia"

Electra y Viola forman una pareja poco común en el Oceanogràphic, no así entre los pingüinos. De hecho, la formación de parejas homosexuales es habitual en más de 450 especies y se produce tanto en la cría de zoológicos como en la naturaleza.

Buscaban criar un hijo en común

La pareja de hembras se había mostrado dispuesta a cuidar de un retoño en compañía, como mostrar al evidenciar la actitud y acciones previas a la reproducción, como construir su propio nido a base de piedras.

Al observar esta actitud, los cuidadores decidieron trasladar un huevo fértil de otra pareja, de manera que ambas pudieron llevar con éxito el nacimiento y ahora cuidan de su primera cría.

La cría de pingüinos se produce, en todo momento, entre los dos miembros de uan pareja. Comienza con la construcción de los nidos que consisten en una pila redonda de guijarros, que levantan con mucho cuidado.

Las piedras, que pueden llegar a los 20 centímetros, son un bien muy apreciado, de manera que pueden llegar a evidenciar disputas por su control, así como forman parte del rito del cortejo.

La incubación corre a cargo del padre y la madre, que se turnan cada día y los huevos, normalmente dos por cada puesta, eclosionan a los 38 días y los polluelos se suelen independizar a los 75 días con un peso situado entre 6 y 7 kilos.

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