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La pandemia rompe la lucha contra el matrimonio infantil: hasta 10 millones de niñas se ven abocadas a una vida sin futuro

La crisis económica en un Tercer Mundo que ya lastraba escasez se suma a una tercera ola en África y un sistema de reparto de vacunas que no funciona: un clima que favorece estas prácticas.

La pandemia rompe la lucha contra el matrimonio infantil: hasta 10 millones de niñas se ven abocadas a una vida sin futuro La pandemia rompe la lucha contra el matrimonio infantil: hasta 10 millones de niñas se ven abocadas a una vida sin futuro

Foto: Envato

La pandemia del coronavirus ha traído múltiples daños colaterales. Desde el colapso del sistema sanitario, con la consecuente desatención de otro tipo de patologías, a la precarización de la economía, haciendo el tejido social más imprescindible que nunca. Ahí están las 'colas del hambre' como símbolo de una crisis que nadie vio venir.

Pero hay un daño aún más sangrante que afecta a la infancia y que, en la actualidad, afecta potencialmente a hasta 10 millones de niñas en todo el mundo. Se trata del matrimonio infantil. UNICEF estima que el impacto en la economía y la educación convierte a esta población en vulnerable y que, en los países donde es tolerada, puede llegar a verse como una práctica para salir de un bache económico.

Esto supone acabar con la lucha contra esta forma de violencia de género que, en los últimos diez años, había evitado 25 millones de matrimonios infantiles. El cambio de paradigma implica un Tercer Mundo que accede demasiado lento a las vacunas con un sistema COVAX (distribución solidaria) que no funciona como debería y deja un contexto desolador que favorece estas prácticas: cierre de escuelas, limitaciones económicas, interrupción de servicios, muertes durante el embarazo y muerte de progenitores por la pandemia.

Ese es el aviso del informe COVID-19: A threat to progress against child marriage (COVID-19: Una amenaza para el progreso contra el matrimonio infantil) de UNICEF. Atendiendo al escenario antes planteado, cabe recordar que África vive en estos momentos una tercera ola de coronavirus mientras que el continente solo tiene un 2% de la población vacunada.

Esto se suma a algunos puntos de peligro, como los campamentos de refugiados sirios, donde las condiciones de pobreza no hacen más que aumentar y donde las lagunas legales brillan por su presencia. La falta de arraigo de la población, la falta de acceso de muchas familias a una educación regular a sus hijas, empuja a muchas familias a aceptar matrimonios infantiles para sus hijas como manera de "garantizar" su manutención, denuncia Save The Children.

650 millones de mujeres han sido obligadas a casarse: una circunstancia con secuelas

UNICEF calcula en su informe que, en la actualidad, hay 650 millones de mujeres y niñas vivas en la actualidad, en todo el mundo, que fueron obligadas a casarse en algún momento de sus vidas. Además, destaca que la mitad de esos matrimonios forzados se han producido en Bangladesh, Brasil, Etiopía, India y Nigeria.

"La COVID-19 ha empeorado una situación ya difícil para millones de niñas. El cierre de escuelas, la ausencia de amigos y redes de apoyo y el aumento de la pobreza han reavivado un fuego que el mundo ya estaba luchando por apagar. Pero podemos y debemos acabar con el matrimonio infantil", asegura la Directora Ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore.

Este tipo de matrimonios forzados tienen consecuencias inmediatas y permanentes en las niñas que sufren esta práctica, puesto que tienen más posibilidades de ser víctimas de violencia machista o de abandonar el colegio. Además, aumenta el riesgo de embarazos no deseados, con complicaciones y mortalidad materna. Además, la práctica puede aislar a la niña de su familia y amigos e impedirle participar en sus comunidades, una situación que tiene graves consecuencias a nivel de su salud mental y bienestar.

"A un año de la pandemia, es necesario actuar de inmediato si queremos mitigar el impacto en las niñas y sus familias", plantea Henrietta Fore. "Si reabrimos las escuelas, ponemos en marcha leyes y políticas eficaces, garantizamos el acceso a los servicios sanitarios y sociales –incluidos los servicios de salud sexual y reproductiva– y adoptamos medidas integrales de protección social para las familias, podremos reducir significativamente el riesgo de que se prive a las niñas de su infancia debido al matrimonio infantil".

Por el momento, los países más afectados por esta lacra también se están viendo de lado en la lucha por la pandemia. El sistema Covax, conocido por la donación de vacunas a los países menos desarrollados va demasiado lento y no siempre se cumplen los plazos comprometidos. Por ello, una salida de la pandemia cuanto antes favorecerá combatir uno de los mayores retos en protección de la infancia.

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