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En la panadería de Diosdado, de refugiado a emprendedor: "La pobreza te puede hacer fuerte cuando la has vivido"

"Las circunstancias en las que salimos son muy duras, salimos sin recursos, sin saber a dónde vamos...", rememora Diosdado: así comenzó su vida desde cero.

En la panadería de Diosdado, de refugiado a emprendedor: "La pobreza te puede hacer fuerte cuando la has vivido"

Los hornos se encuentran a pleno rendimiento en la panadería Ébano, en el barrio de Tres Olivos, en el norte de Madrid. Dieudonné Nguenda (Diosdado, pide que le traduzcan su nombre al castellano), originario de Camerún, refugiado, y emprendedor, propietario de este negocio, atiende con gran rapidez y fluidez a los clientes mientras prepara las barras.

Su historia es la de quien se ha hecho a sí mismo y ha tenido capacidad de reinventarse varias veces. Llegó a España sin nada, en la década de 1990, cuando tenía 26 años, y ha terminado construyendo un negocio que cuenta con prácticamente cinco estrellas sobre cinco en las valoraciones de Google Sites.

"Salía de una situación un poquito complicada en mi país, una persecución porque estaba en un partido político", explica Diosdado. "Allí vivía muy mal, estando allí incluso monté una empresa de venta a domicilio para restaurantes, y era una manera de sobrevivir, ya que los trabajos son prácticamente de esclavos. Los sueldos no están regulados, son muy bajos, no te permiten una vida digna, hay una situación muy dramática para los jóvenes, que tienen dos alternativas: o se meten en la corrupción que existe en el sistema para vivir o no tienen futuro. Para mí era una situación muy frustrante y muy violenta. Llegar a España ha sido una liberación".

En nuestro país, recaló en un Centro de Acogida a Refugiados (CAR), que fue un punto de inflexión que le llevó a reinventarse desde cero: "Empecé un programa de reinserción laboral, ya que veníamos prácticamente sin formación, éramos muy jóvenes y no teníamos apenas instrucción. Entre los cursos, había uno de panadería, al que me apunté, en la calle Almansa, éramos 15 alumnos y de mi promoción era el único que se pudo enganchar y aquí estoy, me he podido integrar, tengo una pareja, tenemos dos hijos".

A pesar de que ha podido salir adelante, Diosdado reconoce que "es muy duro dejar tu país", y recuerda que "las circunstancias en las que salimos son muy duras, salimos sin recursos, sin saber a dónde vamos... yo cuando llegué aquí, nadie vino a recibirme al aeropuerto, no sabía a dónde iba. Simplemente me levantaron una mañana y me dijeron que tenía un lugar al que irme, sin concretar más. Sales, y cuando llegas, te das cuenta de la realidad, te surgen un montón de preguntas y respuestas sobre tu futuro. Es muy duro".

Diosdado regenta esta panadería desde 2016
Diosdado regenta esta panadería desde 2016 Los Replicantes

En España, fundó el negocio que regenta en 2016, detrás del que se encuentra una historia personal de mucho sacrificio y trabajo: "Cuando hice la formación, yo trabajé de panadero, en distintas tahonas de Madrid, me formé en varias escuelas y mi profesor me llamó para que le asistiera. Pero yo también fui profesor en la escuela de panadería de Madrid durante siete años. Luego, me fui a los centros penitenciarios como encargado de un programa de reinserción laboral para los internos en Estremera, Alcalá-Meco y Soto del Real, una experiencia que fue muy positiva para mí. Como disponía de tiempo y tenía ganas de experimentar, busqué un negocio, siempre quise desarrollarme como panadero, conseguí esa oportunidad y arranqué este negocio".

Diosdado rememora cómo se planteó el reto de levantar su panadería durante sus inicios, hasta que el negocio se fue consolidando poco a poco: "Los primeros años fueron muy difíciles, tuve que trabajar mucho para levantarlo, fue todo un desafío, incluso yo no podía entender en muchos momentos que no me funcionara el negocio con el pan que estaba ofreciendo, me lo planteaba como un desafío que tenía que funcionar sí o sí, trabajando duro. Ahora no me quejo, nos mantenemos, la gente aprecia lo que hacemos y eso me produce satisfacción. A pesar de que ahora el dinero no fluye, llego a casa contento".

Nguenda explica que el reto de su negocio se encuentra, principalmente, en la propia naturaleza del pan artesanal: "Apuesta por producto de calidad, mucha gente no conoce este tipo de producto, por lo cual, genera algún rechazo al principio, cuesta, porque la gente relaciona el pan con el precio. Generalmente, se busca la típica barra de pan por 50 céntimos y genera reticencias porque el pan artesanal tiene un precio algo mayor, hasta que poco a poco lo van valorando y luego lo van entendiendo. Esto tiene su trabajo".

Diosdado lleva 26 años en España
Diosdado lleva 26 años en España Los Replicantes

Hay muchas personas que lo tienen muy complicado en estos momentos. Hay gente que llega atravesando el desierto, dejándolo todo, sufriendo calamidades y llegan aquí, y pasan un proceso psicológicamente muy complicado

Muchas personas refugiadas, también migrantes, se ven obligadas a pasar actualmente por situaciones dramáticas por las que llegan a nuestro país en condiciones muy difíciles, que huyen de dramas humanos y que simplemente buscan una oportunidad para comenzar una nueva vida. Diosdado reconoce un caso actual: "Recientemente, entrevisté a una mujer y fue muy difícil para mí. Es una persona que tiene una problemática encima muy fuerte. Tiene cuatro hijos y está sin recursos, tiene que abandonar el Centro de Refugiados donde se encuentra, la verdad es que es muy complicado, hay gente que llega atravesando el desierto, dejándolo todo, sufriendo calamidades y llegan aquí, y pasan un proceso psicológicamente muy complicado. Ojalá hubiera más acogida y más atención hacia la gente necesitada porque detrás de esas personas también hay niños, hay una cadena detrás de ellos".

"Tenemos que aprender a respetar, el mundo está abierto"

Diosdado opina que en los procesos de integración "no pierdes tu cultura, sino que la enriqueces, la haces más fuerte" a lo que añade: "Es duro, pero para mí ha sido algo positivo, no lo he vivido como algo negativo". En este sentido, opina que "hay una cultura universal. El que la pierde, la cree inferior. Pero todas las culturas son válidas"

En este sentido, ofrece su visión sobre cómo vivió su propio proceso de integración personal sin perder su identidad: "Se puede reforzar tu cultura, se puede enriquecer, tu cultura es tu historia, si pierdes tu esencia, no tienes nada" y defiende: "Viajar te abre la mente, todos tenemos que viajar". Y, en esta cuestión, pone su experiencia personal: "Yo he vivido el hambre, es una experiencia que he vivido, es algo positivo, me ha hecho fuerte, estoy orgulloso, porque nadie me puede negar esos momentos, es mi historia, me hace diferente a otras personas, no puedo renegar de esos momentos, es perder la esencia. La pobreza te puede hacer fuerte cuando lo has vivido, con más fuerza aún, has visto cosas aún más complicadas".

Sobre los discursos del odio y sus implicaciones, y si considera que lo ha vivido en algún momento, Diosdado explica: "El discurso del odio existe, no te puedo decir que no lo haya vivido. Yo creo que sí lo he vivido. Lo que pasa es que no ando pendiente de eso. Mi clave, mi secreto es que no ando pendiente de eso. Me he dado cuenta a veces cuando me he ido del sitio. Lo que me ha pasado ahí es un poco raro, pero yo creo que la clave es no estar pendiente".

Y sobre esta cuestión, añade: "Hay una palabra que no me gusta, tolerancia. ¿Por qué tienes que ser tolerante hacia mí? ¿Me estás tolerando un espacio vital? ¿Por qué me tienes que tolerar? Me tienes que respetar, no tolerarme a mí. Tenemos que aprender a respetar, el mundo está abierto, el que quiera a ir a donde quiera irse, que vaya a donde quiera, todo el mundo está de paso. La palabra clave es respetar, no tolerar. Hay que aprender a respetar".

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