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Economía

Por qué bajar el salario mínimo, como propone Pablo Casado, daña la economía de España

El líder del PP ha anunciado la primera bajada del salario mínimo por primera vez en la historia.

El líder del Partido Popular, Pablo Casado, ha anunciado su intención de bajar el Salario Mínimo Interprofesional por primera vez en la historia. Con ello, se anularía el aumento a 900 euros que ha aprobado Pedro Sánchez y se retomaría el acuerdo alcanzado por Mariano Rajoy con patronal y sindicatos, que fijaba esa cuantía en 850 euros mensuales.

Sin embargo, la propuesta del líder popular no es la más conveniente en la actual situación de la economía mundial y con una crisis económica que se prevé intensa a partir de 2022 (algunas multinacionales ya están elaborando planes para paliar los efectos de la conyuntura que se avecina).

Carrefour ha sido una de las primeras empresas en preparar un plan de choque frente a la crisis que se avecina
"Carrefour ha sido una de las primeras empresas en preparar un plan de choque frente a la crisis que se avecina"

Los datos que apuntan a una mala perspectiva económica son claros. El más evidente se encuentra en la evolución del PIB en el Atlántico norte, en contínua desaceleración. Pero, además, no podemos olvidar que este factor se une con la sucesión de ciclos económicos positivos y negativos; y el actual crecimiento podría agotarse, precisamente, el mismo año en el que la gran mayoría de los expertos económicos prevén la nueva crisis.

Si apuntamos a estos datos, debemos tener en cuenta la naturaleza de la subida del salario mínimo. La medida, que fue reclamada incluso por la propia patronal, tiene como objetivo incentivar el consumo y reactivar una economía que aún se encuentra estancada como consecuencia del recuerdo de la crisis. Muchos pensamos que la drástica subida del Ejecutivo podía poner en jaque el desarrollo del desempleo, pero los datos lo han desmentido.

Ahora, la bajada de ese salario, con factores como una burbuja del alquiler y subidas anuales en el IPC, solo contribuyen a que los consumidores decidan guardar el dinero en casa. Y ello, sin duda, ayudaría nuevamente a paralizar la economía, dificultar el movimiento de dinero, acotar la contratación de personal y debilitar el crecimiento de las empresas.

La subida del salario mínimo ha ejercido como dique de contención frente al estancamiento del PIB mundial

España ha sido uno de los pocos países que han evitado la caída mundial del consumo
"España ha sido uno de los pocos países que han evitado la caída mundial del consumo"

Con este contexto, la subida del Salario Mínimo Interprofesional ejecutada por Pedro Sánchez ha demostrado ser un éxito, a pesar de que muchos mostraron reticencias iniciales por el miedo a la bajada en la contratación: el paro no ha aumentado significativamente y actualmente se encuentra estancado en un 14%, que no es poco ante la situación económica que se avecina. Además, los datos lo confirman: España está consiguiendo levantar un dique de contención frente al frenazo del PIB de todos los países de su entorno.

Si bien es cierto que nuestro país, por sus particularidades, suele recibir las crisis de manera posterior al resto del mundo; también es cierto que la confianza en la economía ayuda al crecimiento en España.

El consumo, precisamente, será la gran debilidad del nuevo ciclo económico que se avecina, y según las estimaciones del Fondo Monetario Internacional, la ralentización en el PIB mundial ya muestra algunos síntomas (este año avanzará a penas un 3,3%).

Y la gran causante de ello es la desaceleración del comercio mundial. Un indicador que, por ejemplo, solo crecerá un 0,8% este año en Alemania y que ahora en España, gracias a este incremento, lo hará en más del doble que la principal economía de la Unión. Esto nos convierte en una isla, sobre todo con la caída de las exportaciones por las desavenencias comerciales entre China y Estados Unidos, todavía en fase de negociación (Pekín acaba de ofrecer a la UE un frente antiamericano en plena ofensiva).

Pero hay más. Nuestro país crece muy por encima de la eurozona: el FMI prevé un aumento del 2,1% este año y un 1,9% el próximo. Una tasa muy superior a nuestro entorno, donde se fija un 1,3% y un 1,5% respectivamente.

La reforma laboral ya anima a la contratación, pero surge el problema de los recortes sociales

La reforma laboral se planteó como un revulsivo para las contrataciones
"La reforma laboral se planteó como un revulsivo para las contrataciones"

Uno de los argumentarios en torno a la bajada del salario mínimo se fija en el excesivo paro histórico que ha registrado nuestro país. España jamás ha bajado del 8% en democracia, lo que en el resto de naciones se considera como niveles de crisis.

En plena era de recortes, el Gobierno de Mariano Rajoy anunció una reforma laboral que reducía las indemnizaciones por despido hasta los 20 días en el caso de que fueran considerados como procedentes.

A pesar de las críticas, aquella medida contribuyó a acabar con el miedo a la contratación y el Gobierno de vanaglorió de ello. ¿No se supone que, con ello, ya tenemos una medida eficaz para atajar el problema de nuestro elevado desempleo estructural?

Por otro lado, el gran problema de la economía sumergida (España es uno de los países con mayor número de furgonetas blancas por la calle, valga como indicador) no va acabar con esta rebaja. Quizás, sea más conveniente ahondar en beneficios fiscales para la contratación y la lucha contra el fraude antes que en recortar dinero del bolsillo. Y, de paso, favorecer la contratación indefinida como mejor vía para favorecer la perspectiva vital y económica de los ciudadanos.

Por último, las tres últimas palabras del anterior párrafo han sido empleadas constantemente como buen ejemplo para recortar impuestos. Sin embargo, no podemos olvidar que aún tenemos una deuda pública cercana al 100% y que los recortes en materia social, a parte de la ideología, solo servirían nuevamente para que los consumidores se quedaran en casa ante el miedo de que, el día de mañana, no tuvieran los ahorros suficientes para aquellos tratamientos o escolarizaciones que ahora pagan vía impuestos (sobre todo, recomendable, que sean directos).

Si garantizamos la salud del consumo en España, quizás estemos levantando un dique de contención ante lo que se avecina para el próximo lustro. Aún estamos a tiempo de 'curarnos en salud' y evitar volver a convertirnos en uno de los países europeos más azotados por la crisis.

El problema de la inestabilidad política

España necesita llegar en las mejores condiciones al próximo contexto económico en mitad del proceso de italianización de la política en que se encuentra sumergida
"España necesita llegar en las mejores condiciones al próximo contexto económico en mitad del proceso de italianización de la política en que se encuentra sumergida"

Las medidas que ahora se adopten serán importantes de cara al futuro. La italianización de la política, con parlamentos fragmentados en cinco grandes fuerzas nacionales y con intereses particulares, antojan mayores dificultades de cara a la hora de aprobar medidas de choque cuando sea necesario.

Por otro lado, en el caso de no poder formar gobierno, el hecho de contar con un Ejecutivo en funciones limitaría excesivamente el margen de maniobra de cara a luchar contra la ralentización de la economía mundial.

Por todo ello, es conveniente llegar a buen puerto a la futura crisis, con las cuentas saneadas en la medida de lo posible, con los indicadores del consumo saneados y con confianza en la economía. Y, quizás, reducir la capacidad de ahorro de los consumidores no sea la opción más acertada.

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