Por qué Cs ofrece un pacto de investidura a Pedro Sánchez 5 meses después de los comicios

Por qué Cs ofrece un pacto de investidura a Pedro Sánchez 5 meses después de los comicios

Albert Rivera ha esquivado presiones, dimisiones y hasta ruegos para pactar con el PSOE durante cinco meses... ¿por qué hace una oferta ahora?.

Las elecciones se celebraron el pasado 28 de abril, pero ha tenido que pasar todo un verano y esperar hasta el último día para que Rivera haya realizado una oferta sólida a Pedro Sánchez: abstenerse en su investidura a cambio de tres condiciones.

Rivera busca que el líder socialista tarde 24 horas en romper el Gobierno de Navarra que se sostiene con la abstención de Bildu, se siente a planificar un nuevo 155 y dé un giro a los presupuestos que elaboró antes de la caída de su Gobierno para no subir impuestos a familias y autónomos. Casi nada. Si no se cumplen y dado el panorama actual, Felipe VI no verá apoyos para la investidura y, previsiblemente, el país se verá abocado a nuevas elecciones.

Con cinco meses a las espaldas, presiones desde tantos ámbitos de la sociedad, amenazas de debacle electoral, dimisiones de la cúpula... ¿Por qué ha esperado Ciudadanos a las últimas 12 horas para ofrecer esas tres condiciones? ¿Por qué no hizo la misma oferta formal antes de la formación del gobierno navarro el pasado 2 de agosto con el objetivo de haber evitado aquella investidura en la comunidad?

Un relato para justificar las elecciones

La reunión entre Sánchez y Rivera celebrada en mayo no sirvió para realizar ningún acuerdo u ofrecimiento "La reunión entre Sánchez y Rivera celebrada en mayo no sirvió para realizar ningún acuerdo u ofrecimiento"

Todo apunta a que la oferta de Albert Rivera, por los tiempos y la forma, tiene mayor interés de elaborar un relato electoral y servir como un pistoletazo propio de comienzo de la campaña antes que una oferta seria de cara a evitar el adelanto de elecciones.

El partido de Albert Rivera, al igual que el resto, teme colgar con el estigma de haber participado del bloqueo político. Y el caso de los naranjas era más destacado ya que, en su papel de tercera fuerza en el Parlamento, era fundamental para construir una mayoría sólida con el PSOE porque ambos sumaban mayoría absoluta.

La estrategia marianista de Pedro Sánchez, es decir, dejar que todos se quemen mientras que yo aglutino apoyos como fuerza política hegemónica, puede verse hasta cierto punto comprometida por la oferta de Rivera. Sin embargo, el ofrecimiento llega, quizás, excesivamente tarde y carece del efecto que podría haber obtenido con mayor margen de tiempo.

Un liderazgo de la oposición como "partido de Estado"

Casado continúa en su afán de fagocitar al PP "Casado continúa en su afán de fagocitar al PP"

El anuncio de Rivera, que asegura que busca aglutinar al PP, también incluye el mantra de convertir a su partido en el principal eje del centroderecha español. Es llamativo que la tercera fuerza sea quien lleve la iniciativa y anuncie sus intenciones de actuar con el apoyo de la segunda, que queda relegada a un papel de mero sostén.

Falta conocer qué tiene que decir Pablo Casado sobre la oferta que se ha realizado hoy después del debate interno que hay en su propio partido (Feijóo apostando por la gran coalición, Cayetana por repetir elecciones y otros dirigentes pidiendo devolver la abstención de 2016). Esa mesa de Estado que Ciudadanos dice que trabajará conjuntamente con el PP debería haber sido anunciada también por alguno de los dirigentes populares, en condición de segunda fuerza parlamentaria en el Congreso, o al menos podrían haber sido informados antes de hacerse pública. No hay que olvidar que la abstención del PP sería suficiente para la investidura de Sánchez y que Ciudadanos no tendría ninguna relevancia en ese sentido.

Pero no se puede olvidar que Rivera intenta fagocitar al PP e intenta acaparar un poco el centro que la derecha ha regalado al PSOE y que Cs tanto ha perdido con una vuelta tímida al "ni rojos ni azules", el partido que pacta a su izquierda y a su derecha.  Y decimos tímidamente porque el discurso pronunciado evidencia que ese giro conservador viene para quedarse durante toda la próxima campaña, dejando claro que su socio prioritario se encuentra a su derecha y que mantener a Sánchez es una especie de "mal menor".

Articular un discurso electoral

Rivera necesita articular un discurso electoral que le aleje del bloqueo en la legislatura, le permita arañar el centro con un pequeño papel transversal y arrebatar la iniciativa al PP "Rivera necesita articular un discurso electoral que le aleje del bloqueo en la legislatura, le permita arañar el centro con un pequeño papel transversal y arrebatar la iniciativa al PP"

Al igual que Pedro Sánchez justifica la falta de gobierno de coalición con Unidas Podemos en el fallo de la sesión de investidura, donde "se vio inviable"; Ciudadanos también podrá hacer lo propio con Sánchez: rechazó sus propuestas y no es un socio fiable porque no aceptó sus exigencias. Sí, 12 horas antes de que se acabase el plazo.

Habrá que ver hasta qué punto esta iniciativa de última hora tiene resultados, ya que el partido es uno de los mayores afectados con la repetición electoral y necesita un discurso sólido para quitarse el estigma del 'no es no' que ha exhibido durante meses y ha provocado dimisiones internas.

Rivera sabe que no es factible todo lo que propone en un período tan corto y anunciando sus propuestas a bombo y platillo, con un carácter más cercano al márketing que a la altura política. No ha habido reuniones entre ambos partidos y parece curioso que ahora espere que Sánchez corra hacia el teléfono porque Rivera ha ofrecido una rueda de prensa ofreciendo tres condicionantes ideales para una campaña electoral.

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