La ministra de Mujer de Brasil quiere vetar 'Frozen': "Convierte a las niñas en lesbianas"

La ministra de Mujer de Brasil quiere vetar 'Frozen': "Convierte a las niñas en lesbianas"

La ministra Damares Alves critica que 'Frozen' provoca que las niñas empiecen a soñar con "su encantadora princesa".

'Frozen' y, en especial, el personaje de Elsa, convierte a las niñas en lesbianas. No lo decimos nosotros: lo afirma nada menos que la ministra de la Mujer de Brasil Damares Alves, una de las miembros más destacadas del Ejecutivo ultraderechista de Jair Bolsonaro.

En un encuentro con militantes, Alves asegura contundentemente que Elsa ha acabado sola en el castillo de hielo "¡porque es lesbiana!", desatando los aplausos del público.

La ministra también asegura que llegará un día en el que Elsa acudirá a despertar a la Bella Durmiente con un "beso lésbico". Y, al final, se lamenta de que algunas ficciones como 'Frozen' provocan que, a su juicio, las niñas no esperen a su "príncipe azul" y que empiecen a soñar con "su encantadora princesa". El vídeo, como no podía ser de otra manera, ha dado la vuelta por todas las redes sociales.

Posteriormente, Damares Alves ha asegurado que sus declaraciones se habían sacado de contexto, aunque no con el objetivo de rectificar. Más bien lo contrario: asegura que el personaje de Elsa en 'Frozen' es una especie de Caballo de Troya para instaurar la 'ideología de género' en la mente de los niños.

"Mi opinión es conocida por todos, critico las intenciones de los ideólogos de género a la hora de interferir en la identidad de nuestros niños. Un recado: ¡los niños no se enamoran! ¡Los niños juegan y estudian! Mi posición es contraria principalmente con la erotización y el hecho de tratar como adultos a los niños. ¡Dejemos a nuestros niños ser niños! Que estudien y jueguen sin que nadie les anime a saltarse las fases de la vida", ha escrito en un post publicado en la red social Instagram.

Etapas del desarrollo

Lejos de consideraciones subjetivas, la ciencia establece que los niños reconocen su identidad de género a partir de los 4-6 años, antes de iniciar la escolarización. Es decir, si esa identidad se corresponde con el sexo asignado al nacer, no depende de la educación, sino de la naturaleza de cada ser humano.

En cuanto a la orientación sexual, el consenso científico establece que las personas ya tienen constancia alrededor de los 8 ó 9 años. Nuevamente, los factores externos como la educación se limitan a influir a la hora de que el pequeño pueda aceptarla con normalidad o vivirla como un trauma. Y, de paso, a que acepte a los demás o pueda desencadenar en un futuro autor de bullying.

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