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Las ruidosas fiestas de la embajada italiana en Madrid desatan la polémica en el vecindario

Los vecinos aseguran que los ruidos interminables a lo largo de todo el verano no les han dejado descansar y culpan a la embajada de permitirlo.

Las ruidosas fiestas de la embajada italiana en Madrid desatan la polémica en el vecindario

Los italianos están disfrutando más que nunca de su verano en España, al menos en Madrid. Sin embargo no creerás lo que está ocurriendo, ya que no es gracias a la playa, ni al turismo cultural, sino a las fiestas que la embajada de Italia está organizando en la capital y que no dejan dormir a los vecinos del Barrio de Salamanca. No es novedad, según explica Pedro, uno de los afectados, ya que "hace años lo hacían, pero ahora es mucho más frecuente".

La polémica y las quejas no solo han llegado a los representantes de la delegación italiana, presentes en los tantos eventos que han organizado a expensas de los vecinos, sin tener en cuenta las molestias que producen debido a los altos decibelios a altas horas de la madrugada. De esta manera, también eran muchos los vecinos que acudían a las publicaciones de las celebraciones en Twitter para quejarse y comentar sobre el insomnio que sufrían debido al ruido. Las calles que rodean la legación italiana son Lagasca, Juan Bravo y Velázquez, aunque algunos residentes en Claudio Coello también aseguran haber escuchado la escandalera. 

Las calurosas noches de verano obligan a dormir con las ventanas abiertas en muchos casos y entre nuestras peores pesadillas estaría la de que no nos dejaran dormir por estímulos externos a nuestro alcance. Eso es justamente lo que les ha pasado a los vecinos de los edificios colindantes al edificio institucional, que de día no sufren las consecuencias de las fiestas desmesuradas "para promover la cultura italiana" que tienen lugar en su interior, una vez llegada la noche. 

El pasado 8 de julio, varios vecinos llegaron a su límite y su paciencia se agotó. Los Elle Gourmet Awards fueron la gota que colmó el vaso y fue entonces cuando después de varias horas aguantando el volumen de la música, tres vecinos, entre ellos una señora de 90 años, deciden personarse en la puerta prinicipal de la embajada para intentar hacer efectivo su deseo de que desconectaran los altavoces. Sin embargo, ni los guardias de seguridad que custodiaban el concierto de Los Chunguitos, ni los que velaban por la seguridad de la discoteca en la que el jardín se transformó, les hicieron caso. "Entendemos vuestra situación, pero no podemos hacer nada", les contestaban una y otra vez.

"Ponte tapones"

Tras lo sucedido, J.M. cuenta en una entrevista a El Español que las fiestas han sido constantes a lo largo del verano y que han llegado a tener "tres fiestas distintas en una semana". Con el perfil oficial de la embajada en Twitter abierto, comprobamos que es cierto, la embajada ha celebrado multitud de acontecimientos en los meses de junio y julio. Entre ellos, una fiesta organizada por el embajador Stefano Sannino; el Together We Fest Aperol; los mencionados Elle Gourmet Awards; la fiesta del bufete internacional de abogados Hogan Lovells y el ciclo de conciertos ¡Bienvenidos a palacio!.

Días antes de la fiesta con motivo de los premios Elle Gourmet, tuvo lugar otra celebración, el Together We Fest Aperol. En aquella ocasión, los carabinieri espetaron a un vecino que había tenido que soportar a más de 1.500 personas congregadas en el jardín del consulado italiano: "Si te molesta, ponte tapones". 

De hecho la cosa no se quedó ahí y es que, antes de que J.M. volviera a su casa para intentar conciliar el sueño, los miembros del equipo de seguridad le amenazaron con detenerle si este se atrevía a entrar, ya que estaría "en territorio italiano". No pudo hacer nada ante la desagradable actitud de los escoltas, por lo que, impotente, tuvo que abandonar el lugar. "Se amparan en que están en territorio italiano para hacer lo que quieren", se lamenta. 

Las intervenciones de la Policía Municipal no parecen haber servido de mucho, pues lo único que consiguen es que la bulla disminuya tan solo unos pocos decibelios, bajando el volumen de la música. "Pero se sigue escuchando muy alto", comenta uno de los afectados. 

La embajada ha confirmado a El Español que están al tanto de las quejas y "lamentan las molestias" ocasionadas a los residentes en edificios colindantes, aunque se apoyan en que sus celebraciones tienen carácter de "promoción comercial o promoción de personalidades italianas". Este alegato no sirve de mucho a los vecinos, que suplican que lo hagan "dentro del marco de buena convivencia" en caso de que la embajada vuelva a acoger eventos de naturaleza similar en el futuro.

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