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¿La carne de pollo está llena de hormonas? La OCU desvela la verdad

La OCU responde a uno de los grandes enigmas que circula en nuestra sociedad: ¿Hasta qué punto está hormonada la carne de pollo que comemos?.

¿La carne de pollo está llena de hormonas? La OCU desvela la verdad ¿La carne de pollo está llena de hormonas? La OCU desvela la verdad

Foto: Freepik

Decir que la carne de pollo está hormonas es una afirmación que se ha repetido a lo largo de los últimos años. Esto se ha repetido en España continuamente, pero también fuera de nuestras fronteras, hasta el punto de que mucha gente considera que es cierto, mientras que otros lo toman con cautela o realmente lo dan por descartado.

Este tipo de afirmaciones tienden a pensar que la alta cantidad de hormonas y otro tipo de elementos artificiales con que se alimenta a estos animales en las granjas implica que los consumidores puedan desarrollar, o tener la tendencia, a crear más vello o incluso tener más pecho.

Aunque en realidad la práctica de emplear hormonas está en desuso o ya es prácticamente inexistente, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), aclara: ni el pollo ni el resto de animales de granja vendidos en nuestro país contiene hormonas y los últimos resultados positivos datan del año 2004, según explica la organización.

La práctica de inyectar hormonas o antibióticos en el ganado fue muy común en la España de los años 60 y 70. Facilitaba engordar al animal y la retención de líquidos, con lo que el peso del pollo aumentaba en las granjas con gran facilidad y rapidez.

Un plan instaurado en 1989 que supuso un antes y un después en la eliminación de esta práctica

El uso de antibióticos se eliminó por completo gracias a un plan instaurado en 1989 "El uso de antibióticos se eliminó por completo gracias a un plan instaurado en 1989"

Es cierto que la legislación europea ha declarado que esta práctica es ilegal, aunque los controles eran tan laxos que, en la práctica, durante años fue muy difícil garantizar con éxito que esta práctica no se llevase a cabo en las granjas.

Sin embargo, todo cambió en el año 1989 con la creación del Plan Nacional de Investigación de Residuos. Este plan supuso un auténtico antes y después. La reducción de restos de antibióticos y hormonas en la carne de pollo se fue reduciendo rápidamente y desde 2004, los investigadores cercanos a la OCU no han vuelto a encontrar este tipo de restos entre los animales de granja.

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