Una británica culpa a los hoteles y a los balcones de Magaluf de la muerte de su novio

Una británica culpa a los hoteles y a los balcones de Magaluf de la muerte de su novio

Ha publicado un mensaje en el que echa la culpa de los accidentes a las barandillas de los balcones de los hoteles, que son muy bajos.

Todos los veranos la misma noticia: turistas haciendo el salvaje y tirándose desde balcones hacia una piscina en hoteles españoles. En muchas ocasiones estos turistas son extranjeros, y en la mayoría de los casos han bebido demasiado y acaban gravemente heridos o a veces incluso muertos. Los protagonistas de estos sucesos suelen ser británicos o alemanes, y por eso las autoridades de ambos países han hecho llamamientos para que los jóvenes sean conscientes del peligro que acarrean estos actos. 

Ya se han dado casos de 'balconing' que han resultado ser un fraude porque el turista en cuestión, que fue pillado por las cámaras del hotel tirándose al vacío,  pretendía sacar beneficio económico de su caída. Pero uno de los casos más polémicos ocurrido durante el verano de 2019, lo ha protagonizado un joven británico que ha fallecido como víctima del balconing. Hasta aquí, por desgracia, nada nuevo. 

En esta ocasión los hechos ocurrieron en Magaluf, uno de los lugares donde más se ha puesto de moda esta peligrosa práctica desde hace unos cuantos años. Freddie falleció mientras pasaba unos días en esta localidad durante un viaje de trabajo y, por este motivo, su novia ha querido hacer un llamamiento en las redes sociales acerca de los peligros que supone el balconing. O más bien, del peligro que tienen los balcones de estos hoteles y no del riesgo de abusar del alcohol y tirarse al vacío para hacer la gracia. 

Culpa al tamaño de la barandilla

Mia Smith escribe en su mensaje (en inglés): "Mi novio perdió la vida el mes pasado tras caer de un balcón en Magaluf, pero Freddie no será el primero, y probablemente no será el último que muera tras caer por un balcón en el extranjero. Esto pasa mucho alrededor del mundo, pero parece que la mayoría de incidentes sucenden en España y en las islas españolas. En España, la altura legal de los balcones es de 1,09 metros, que supone aproximadamente una altura a la cintura para la mayoría y una medida que llama a los accidentes". 

Lo cierto es que la altura mínima de seguridad de los balcones se apunta en las Normas de Habitabilidad y Diseño en cada comunidad autónoma. En este caso, las Normas Teconológicas de la Edificación (NTE) establecen que la altura de las barandillas no puede ser inferior a 100 cm cuando la altura de caída es menor de 25 metros, y de 110 cm para caídas superiores. Además, la distancia entre los barrotes no puede superar los 12 cm para evitar que los niños introduzcan su cuerpo entre ellos. 

La joven cuenta en su mensaje que "muchos dicen que estos accidentes son a causa de los borrachos tomando decisiones estúpidas como hacer balconing, pero en el caso de mi novio, no tomó parte en ningún balconing, simplemente salió a la terraza y se cayó". Igualmente, sí admite que el joven había bebido, y  a pesar de no haber estado presente en el momento del accidente, asegura que el hecho de saltar de la terraza no habría tenido nada que ver, siendo una simple "caída". 

La verdad: abuso del alcohol y las drogas

Smith también hace una grave denuncia hacia los hoteles de esta localidad turística: "si somos sinceros, los hoteles de Magaluf y otras ciudades de fiesta ganan su dinero de estos grupos que abusan del alcohol. Saben que sus clientes se van a poner borrachos, por lo que han de asegurarse de que hay medidas extra de seguridad para mantenerlos a salvo". La preocupación de esta joven puede ser entendible, ya que la muerte de su novio se pudo evitar, y su advertencia tiene sentido por el peligro que supone precipitarse de un balcón al vacío. 

Pero muchos españoles en Twitter no han dudado en recordarle que el abuso del alcohol y las drogas es lo que seguramente provocó la muerte de su novio, así como la de todas las víctimas del balconing, que ya suponen una lacra que se propaga año tras año en estas ciudades en las épocas de vacaciones. 

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