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La homofobia no es inocua: estas son algunas de sus secuelas crónicas

El desarrollo de la personalidad en mitad de un contexto de homofobia genera en el futuro un serio deterioro social y laboral.

Seguramente, has escuchado en más de una ocasión la frase "en pleno siglo XXI no hay razones para celebrar el Orgullo". Nada más lejos de la realidad: la discriminación que las personas LGTBI sufren a diario es constante, ya sea en el entorno laboral, educativo o familiar.

En este caso nos vamos a centrar en la realidad del colectivo homosexual, aunque el listado de consecuencias se puede ampliar al resto de las letras LGTBI. ¿Cómo afecta esta discriminación, sobre todo, sufrida desde la más tierna infancia?

Secuelas crónicas

La tasa de menores que sufren discriminación por su orientación sexual es extensa: según José María Avilés, experto en la temática del bullying y autor de 'El maltrato entre iguales: descripción y análisis del fenómeno', al menos ocho de cada diez niños sufren un acoso diario que incluye vejaciones, exclusión, insultos o maltratos.

Estos casos suelen aparecer desde la más tierna infancia. Lo que sucederá en el futuro es una incógnita: todo depende de varios factores, como el tipo de personalidad del pequeño, la educación o la intervención integral de padres, psicólogos y la autoridad escolar.

Ocho de cada diez menores LGTBI aseguran que han sufrido acoso escolar "Ocho de cada diez menores LGTBI aseguran que han sufrido acoso escolar"

No tenemos que olvidar que el cerebro de los más pequeños es completamente moldeable, es decir, sensible a todo lo que ocurre a su alrededor. En función de su entorno, se generará una serie de variables de personalidad y modificaciones cerebrales que se cronifican en la edad adulta y que necesitarán de un trabajo especialmente intenso, constante y voluntario para superarlas.

Este factor es primordial para comprender problemas de adaptación al entorno que se arrastrarán durante la etapa adulta. Una serie de deficiencias que pueden pasarse por alto, o no gozar de la comprensión necesaria: los comportamientos no entran dentro de lo estipulado socialmente, la persona es consciente de ello y pueden darse casos en los que el entorno no comprenda qué sucede en la realidad.

Por ello, se pueden vivir situaciones en las que el resto de personas consideren a la persona como 'rara', extravagante, amenazante, excluyente y, finalmente, se vea obligada a apartarse.

Serio deterioro social y laboral

Es una de las características fundamentales que experimentan los individuos que han vivido este tipo de situaciones y que arrastran un problema durante su etapa adulta. No hay que olvidar que la salida de la universidad y la llegada a un puesto de trabajo es fundamental para que todos nos integremos en la vida en sociedad.

Los siguientes puntos son algunos de los síntomas que se cronifican en el tiempo, pero que pueden superarse con un arduo trabajo y con el apoyo del resto de individuos que se encuentran alrededor:

1 Fobia social

La persona puede desarrollar cuadros de ansiedad social "La persona puede desarrollar cuadros de ansiedad social"

La persona ha aprendido a considerar como amenazante cualquier interacción social. Es uno de los principales problemas de disfuncionalidad, ya que el individuo es consciente de su falta de integración pero, a la vez, siente que es incapaz de afrontarlo. Por otro lado, la baja autoestima o baja confianza en uno mismo puede contribuir en este problema.

Esta característica cierra el círculo social a un número limitado de personas, con las que ha establecido una relación de confianza, personas de las que reciben comprensión y no le han dado la espalda. Personas con las que pierde ese temor que, en gran parte de las ocasiones, es incomprendido dada la poca exteriorización de los síntomas. A pesar de que con trabajo, constancia e implicación se puede terminar superando.

Los afectados por este problema, como hemos comentado, son conscientes de lo que sucede, pero no saben cómo afrontarlo. Amplían esta exclusión, que aprecian palpable, a pesar de que no sean conscientes de ello. Todo desemboca en otro síntoma característico de todos los que han vivido una situación de estas características.

2 Depresión

La bajada de serotonina puede derivar en depresión "La bajada de serotonina puede derivar en depresión"

Esta falta de congruencia entre lo que uno quiere y puede, entre el aislamiento indeseado que vive y una vida limitada, lleva a que se sienta incapaz de superar sus problemas.

En este punto se llega a la depresión. Se trata de una bajada de la serotonina y dopamina en el cerebro. Las glándulas encargadas de su producción se inhiben y la persona empieza a experimentar síntomas de tristeza sin una razón aparente.

El entorno puede pensar que uno no afronta sus problemas o se está cerrando en ellos. Puede ser verdad, aunque la mayoría de ocasiones se debe a un fallo en el equilibrio químico que lleva a una tristeza que la persona no entiende y no puede explicar.

3 Insomnio

El insomnio es frecuente en este tipo de casos "El insomnio es frecuente en este tipo de casos"

La combinación de estos dos síntomas puede llevar al desarrollo de insomnio. La persona cuenta con problemas para conciliar el sueño, puesto que empieza a descomponer sus pensamientos para dar solución.

Todo ello desemboca en irritabilidad o falta de concentración. La persona puede contar con problemas para comprender lo que sucede a su alrededor, ya que sus capacidades cognitivas se encuentran limitadas. Es más, algunos estudios comparan este punto con la sensación de una borrachera, lo que puede dar cierta mala imagen, por ejemplo, en el puesto de trabajo.

4 Abuso de sustancias

El alcoholismo es una de las enfermedades que se desarrolla en este tipo de casos "El alcoholismo es una de las enfermedades que se desarrolla en este tipo de casos"

Cuando la persona no recurre a la ayuda de un profesional, puede terminar anestesiándose de la manera menos recomendable: acudiendo al consumo de estupefacientes.

El consumo de drogas se multiplica en todos aquellos que han desarrollado una personalidad adulterada por este tipo de circunstancias. Todo puede derivar en problemas más graves, por lo que resulta aconsejable cortarlo de raíz e inmediatamente.

5 Riesgo de suicidio

Los casos más extremos pueden derivar en intentos de suicidio "Los casos más extremos pueden derivar en intentos de suicidio"

Es el caso más extremo. El riesgo de suicidio se multiplica por dos, sobre todo, en la adolescencia. No podemos olvidar que el cerebro se encuentra en pleno desarrollo en la mencionada etapa.

Para evitarlo, es recomendable iniciar terapias y apoyo de manera conjunta. Además, es necesaria la colaboración de padres, profesores y profesionales de la materia. También, la visibilidad y normalización del colectivo ayuda especialmente, aunque este punto puede verse dificultado en función del lugar de residencia.

Por otro lado, la educación es otro de los puntos fundamentales. Campañas, como el autobús transfóbico de Hazte Oír, únicamente ayudan a que estas personas vean cómo su problema se agrava. Una educación inclusiva y amplia en inteligencia emocional, ayuda a crear un entorno de seguridad para el menor, que podrá manejarse con mayor facilidad en el futuro a nivel social o profesional.

Estos síntomas se cronifican, en el sentido de que se amplían en el tiempo. Con trabajo, constancia y voluntad, todos podemos iniciar una nueva vida, quizás, con mayores herramientas para su futuro.

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