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Política

La guerra civil que desangra Yemen: Arabia Saudí e Irán libran su 'Guerra Fría' a costa de la población local

Yemen se ha convertido en un tablero más en el que potencias regionales como Arabia Saudí e Irán resuelven sus diferencias a costa de la población.

La guerra civil que desangra Yemen: Arabia Saudí e Irán libran su 'Guerra Fría' a costa de la población local La guerra civil que desangra Yemen: Arabia Saudí e Irán libran su 'Guerra Fría' a costa de la población local

Foto: GTres

La guerra civil en Yemen desangra a todo el país desde 2014, con más de 377.000 muertos, según un documento del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo elaborado en noviembre de 2021. Los combates se unen a las precarias condiciones de vida de la población, que enfrenta falta de agua potable, hambre y enfermedades, que han sido origen del 60% de las pérdidas de vidas humanas.

El conflicto estalló en 2014 tras el golpe de estado contra el presidente Al-Hadi. La situación empezó a tensarse con dos claros frentes: las fuerzas leales al gobierno de Al-Hadi con sede en Aden y los guerreros hutíes (que son zaidíes, una rama del chiísmo), fuerzas leales al expresidente Salé, antiguo enemigo de los hutíes con el que se aliaron para retomar el poder. A todo ello, se unió la organización Al-Qaeda en la Península arábiga y el Daesh, que llegaron a controlar algunas zonas del interior y trechos de la costa.

Menores obligados a combatir en la guerra de Yemen Menores obligados a combatir en la guerra de Yemen, imagen de sustitución
Menores obligados a combatir en la guerra de Yemen GTres

Hadi se vio forzado a huir y el Gobierno yemení en el exilio se vio obligado a pedir ayuda a sus aliados en Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos para que recuperaran el poder mediante una campaña militar. La situación no hizo más que desestabilizarse cuando Salé amagó con cambiarse de bando y los hutíes lo asesinaron, momento en el que la estructura quedó completamente descompasada.

'Guerra fría'

Detrás de este conflicto civil de ocho años, sin embargo, nadie pasa por alto la 'guerra fría' que viven en estos momentos Arabia Saudí e Irán. Ambos países son los máximos exponentes de dos visiones contrapuestas del Islam: Arabia Saudí es sunnita (leal al gobierno de Al-Hadi) e Irán chiíta (leal a los hutíes).

Estos referentes han provocado que ambas potencias hayan utilizado a ambos bandos para llevarse a este país situado en el fondo de la península arábiga a su terreno, en toda una guerra de religiones. Yemen, por cierto, cierra el preciado Golfo de Adén.. Con el Gobierno de Aden están la mayoría de potencias del Golfo, Egipto, Estados Unidos y por supuesto Arabia Saudí, que finalmente ha entrado a luchar en una coalición con Emiratos Árabes Unidos.

En el caso de los rebeldes hutíes, el apoyo parte principalmente de Irán, pero generalmente cuenta con el visto bueno de sus aliados tradicionales. Rusia, por ejemplo, se ha mostrado dialogante con ellos cuando la comunidad internacional ha pedido sanciones. Esto ahora se ha devuelto con un reconocimiento de las independencias de Donetsk y Luhansk, así como un apoyo a la invasión de Ucrania.

Desde que la coalición de Arabia Saudí y Emiratos intervino en 2015, la situación se ha recrudecido enormemente, con acusaciones de ataques indiscriminados contra la población civil. Los hutíes han sido acusados de torturar y matar a periodistas y críticos, así como de desviar la asistencia humanitaria y utilizar la infraestructura civil como escudo para actividades militares y de perseguir a la minoría judía y bahai.

Los hutíes emplean tácticas de guerrilla propias del VietCon y movimientos de resistencia de América Latina, así como de Hezbolá, el temido grupo chíi de Líbano con el que mantienen relaciones. Sin embargo, el alcance de Teherán sobre el proceso de toma de decisiones de los hutíes no termina de estar claro. Los hutíes han actuado claramente contra el consejo de Irán en varias ocasiones durante la guerra, incluyendo la toma de Saná en 2015.

La verdadera víctima de esta guerra, en definitiva, es la población civil, que sufre las tensiones geopolíticas de dos potencias regionales en su propio territorio y a costa de vidas humanas.

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