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Qué es el experimento ruso del sueño: ¿realidad o mito?

La historia de estos cinco hombres obligados a mantenerse despiertos durante un mes lleva años provocando pesadillas.

Qué es el experimento ruso del sueño: ¿realidad o mito?

Imagina que, de manera obligada, tienes que mantenerte despierto varias semanas. Sin dormir. Pues de eso trató este experimento que recibe el nombre de 'Experimento ruso del sueño'. Cuenta la historia que unos investigadores rusos de la época de la Segunda Guerra Mundial decidieron someter a cinco hombres a un proyecto científico para mantenerles despiertos durante 30 días sometidos a los efectos de un gas experimental.

La historia del experimento

Los cinco sujetos, prisioneros que se ofrecieron voluntarios, fueron dirigidos a una sala acorazada que contaba con micrófonos y ventanas con cristales de 13 centímetros de grosor para monitorizar su estado, con comida suficiente para un mes y una ventilación adecuada para su supervivencia. Durante los primeros cinco días, sus vidas transcurrieron con normalidad. Sus actitudes se basaban en conversar entre ellos y, ocasionalmente, con los científicos a través del cristal.

A partir de la primera semana, las conversaciones entre los sujetos cada vez se convertían más oscuras, tétricas y aterradoras. Al octavo día las actitudes ya se basaban en la paranoia, la demencia y, obviamente, la falta de sueño. Los presos se arrinconaban en las esquinas de la sala, susurrando a los micrófonos de la habitación para ganarse el favor de los investigadores, aunque esto supusiera enfrentarse al resto de los presos.

En el noveno día se desató la locura. Uno de ellos empezó a gritar de forma demencial y constante, corriendo por la sala en la que estaban encerrados durante varias horas seguidas. Finalmente los gritos pararon, algo que los investigadores achacaron a que el sujeto se había roto las cuerdas vocales. Después de un tiempo de una falsa calma, otro de los encerrados también comenzó a vociferar y correr por la sala.

Las actitudes paranoicas aumentaron hasta el punto de que dos prisioneros mezclaron hojas de libros que tenían para su esparcimiento con heces y taparon las ventanas. En ese momento, y con el contacto visual perdido, los gritos y murmullos se acabaron. Un silencio sepulcral invadió la sala de control y los científicos temieron por la vida de los conejillos de indias. Al no tener datos sobre su estado, decidieron dejar de seguir suministrando el gas y avisaron a los prisioneros de que entrarían en la sala, y que si se portaban bien, uno de ellos sería puesto en libertad.

Aquí comenzó el verdadero terror para los investigadores. En el día 15 del experimento, y tras varias horas sin recibir ninguna información de dentro de la sala, los científicos anunciaron a los presos que entrarían a la sala y que cortarían momentáneamente el suministro de gas estimulante. Ante esta ultima afirmación, los susurros y murmullos volvieron a sonar por los micrófonos.

Cuando los expertos pisaron la sala, descubrieron que uno de los participantes había muerto y que estaba despellejado y desmembrado. Los demás habían hecho lo mismo con sus propios cuerpos, con sus propias manos, de forma que incluso sus órganos eran visibles. Los cuatro sujetos restantes suplicaban entre gritos que no se les quitara el gas, que no querían dormir ni ser liberados de la sala.

La famosa pero falsa imagen de uno de los presos después del experimento
La famosa pero falsa imagen de uno de los presos después del experimento CC | Wikimedia Commons

Los científicos no se explicaban cómo, tras 15 días en condiciones infrahumanas, los sujetos mantenían una fuerza equivalente a la de una persona en gran estado de forma físico. Tras violentamente sacarlos de la sala, descubrieron que si un preso se dormía, moriría. Ya solo quedaban tres sujetos vivos. Ante esto, los militares al mando decidieron meter a tres de los investigadores en la sala. Inmediatamente uno de ellos reaccionó cogiendo una pistola y disparando a los militares y a unos de los sujetos presos que había perdido la voz. El sujeto más "cuerdo" huyó del lugar y solo quedaron algunos investigadores junto al único sujeto superviviente.

Ante el miedo provocado por la apariencia de los sujetos y la situación, el investigador armado preguntó a ese ser que qué era. El sujeto, con una sonrisa inquietante en su cara y señalando al resto de sujetos fallecidos dijo: "Somos el mal inherente a la mente del ser humano, que se mantiene a raya con el acto de dormir". Posteriormente, cambió el gesto y suplicó, como si de una droga se tratase, que le encerraran de nuevo con el gas.

Ante esto, el investigador disparó al último sujeto en el corazón y éste, malherido, dijo con su último aliento: "casi...tan...libres".

¿Mito o realidad?

A pesar de ser una historia bien estructurada y con elementos realistas, 'El experimento ruso del sueño' es una historia falsa. Se trata realmente de un creepypasta: una historia de terror surgida de un foro de Internet de un post del usuario Orange Soda en el año 2010, y su autoría original se desconoce.

La historia lleva más de 10 años provocando el terror entre los usuarios de Internet e incluso de los espectadores, ya que en el año 2020 salió en la gran pantalla una película basada en este creepypasta de Internet.

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