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La paradoja de la inmigración en Europa: menos migrantes, misma sensación de crisis

El discurso de la extrema derecha europea ha calado entre la población, que ve la inmigración como uno de los principales problemas actuales.

Austria asume desde esta semana la presidencia del Consejo de la Unión Europea, que vive uno de los momentos más convulsos de las últimas décadas. Los partidos de extrema derecha y ultranacionalistas se expanden por Europa a un ritmo frenético, mientras que la UE salva los escollos con acuerdos que no solucionan sus problemas.

El último de ellos: el firmado en Bruselas sobre la política migratoria tras 14 horas de reunión y 9 de negociación. Un trato que incluye medidas claramente insuficientes para los migrantes y satisfactorias para aquellos que quieren salvaguardar sus fronteras. Ahora, la presidencia rotatoria de Austria, con un gobierno formado por democristianos y ultraconservadores y un programa duro contra la inmigración, dificulta aún más si cabe una negociación ya enquistada.

El canciller austriaco, uno de los principales políticos antiinmigración de Europa "El canciller austriaco, uno de los principales políticos antiinmigración de Europa"

Al margen de los conflictos políticos, parece claro que la inmigración, y la forma de afrontarla, están a la orden del día. No se habla de otra cosa en Bruselas y Estrasburgo. Sin embargo, el número de migrantes no ha hecho más que descender desde 2015. ¿Cómo se podría explicar este hecho?

La extrema derecha se alimenta de los problemas migratorios

En 2015, las cruentas guerras en Siria o Libia crearon una de las mayores crisis migratorias de la historia. Las costas europeas del Mediterráneo se vieron desbordadas de gente pidiendo ayuda para escapar de un conflicto mortal. A Grecia llegaron 850.000 personas y a Italia, 150.000, mientras en Hungría llegaron a entrar 2.000 migrantes en una sola noche y más de 62.000 solicitaron mensualmente asilo en Alemania.

El drama humano se convirtió, no obstante, en una herramienta política por parte de la extrema derecha para exponer un discurso antiinmigración que caló hondo en la sociedad, auspiciado por la inacción de la UE en los momentos más difíciles. Primero fue Viktor Orbán, primer ministro húngaro, que pasó de los postulados tolerantes de su comienzo a los ultraconservadores de la actualidad. El último: la Liga Norte de Matteo Salvini, que presentó ante Europa su modo de actuación al rechazar la entrada del 'Aquarius'. 

La llegada masiva de refugiados tuvo una dura respuesta por parte de los estados europeos "La llegada masiva de refugiados tuvo una dura respuesta por parte de los estados europeos"

Este tipo de Gobiernos, frecuentes por toda Europa, han logrado sus históricas victorias electorales gracias, precisamente, a la crisis migratoria. Ahora que el número de refugiados se ha reducido drásticamente gracias a polémicos acuerdos de la UE con Sudán o Turquía, estos partidos nacionalistas podrían perder el poder que tanto ha costado alcanzar. Por ese motivo, su objetivo está claro: mantener el clima de tensión y amenaza exterior para influir en la población y conservar su predominio actual.

De momento, la táctica empleada está siendo un éxito. Según una encuesta de la Unión Europea del mes de junio, la inmigración es la principal preocupación actual de los ciudadanos europeos, muy por encima de cualquier otro problema social. "Hemos fracasado en la defensa de la invasión inmigrante", declaró hace unos días Viktor Orbán. El volumen de refugiados en 2018 es el más bajo desde el inicio de la crisis. La paradoja de la inmigración.

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