Los españoles son corruptos, salidos y vagos según un libro británico

Los españoles son corruptos, salidos y vagos según un libro británico

También afirman que los niños españoles se entretienen jugando con preservativos.

Vida Adrián Parrondo Adrián Parrondo 03 Mayo 2017 17:09

Los ataques en Reino Unido contra España no cesan. Tras el periodista que decididió llamar "follaburros" y "borrachos" a todos los ciudadanos del país ibérico, llega el libro que nos llama corruptos, promiscuos y vagos.

Hay que reconocer que todo el asunto del Brexit ha llevado a que los británicos nos miren con peores ojos. Desde que se aprobó la salida de Reino Unido de la Unión Europea, los ataques violentos por hablar español o los piropos como "Jodida española, vete a casa", se han sucedido a lo largo y ancho de las islas británicas.

Mientras descubrimos por qué despertamos tanta simpatía por allí arriba, hemos descubierto otro libro que ha sido una verdadera declaración de amor hacia nuestro país. 'Xenophobe's Guide to the Spanish', algo así como 'Guía xenófoba contra los españoles'. Todo un libro para regalar a Mauricio Colmenero.

En este libro se ataca y mucho a los españoles "En este libro se ataca y mucho a los españoles"

La publicación en cuestión, que cuenta con menos de 100 páginas, se dedica a hablar de manera despectiva sobre todos los estereotipos y prejuicios. La mayoría de ellos, por cierto, falsos. Los autores Drew Launay y Nick Lawson se despechan a gusto aunque, por suerte, cualquier parecido con la realidad sea mera coincidencia. ¿Un spoiler? Fiesta, toros, paella. Esta es la vida diaria de un español según los británicos.

Nuestro día a día

Nos levantamos y nos dirigimos al trabajo. Sin embargo, nuestra capacidad para conducir es la siguiente: "Los españoles se ponen al volante con el mismo entusiasmo que un niño de seis años". Después de esta afirmación, hacen gala del título xenófobo de su libro: "los más vulnerables en las carreteras españolas son los turistas del norte europeo, bien disciplinados y con mentes ordenadas que encuentran difícil de creer que alguien desobedezca tan descaradamente las reglas de circulación, por ignorancia o falta de interés". Después de un argumento original, continúa por la misma vía: "una luz roja para un conductor español es como un capote para un toro". Y olé.

Conducimos muy mal

Media jornada. Toca comer y, estando en España, no podía falta... una paella. "Su incapacidad para ser puntuales ha convertido a la paella en el plato nacional. Es un regalo de Dios a España, ya que los ingredientes pueden ser preparados con tiempo, a la espera de la llegada de los clientes". Por todo ello, debe ser, en los trabajos españoles se opta tanto por el turno partido a diferencia del resto del mundo. Pero sigamos: "La mezcla de pollo frito, pescado cocido, calamar, gambas, tomates, guisantes, pimiento rojo, pimiento verde, azafrán y arroz garantiza que nadie sabe exactamente cómo debe saber una paella, así que no importa que esté demasiado hecha o poco hecha, nadie se quejará". Quizás los autores no han acertado del todo con la elección de los ingredientes. Poco futuro tendrán entre los fogones de Jordi Cruz.

Paella británica

Se acaba la hora de comer. Todos sabemos que fuera de España se nos conoce por la siesta. En este sentido hemos oído todo tipo de cosas, pero la que muestra este libro será, quizás, una de las más surrealistas. Tal y como afirman los autores, toda España se para de 14h a 17h de la tarde "en función de la siesta o la vida amorosa de los dueños de cada tienda". Los únicos que permanecen a esas horas son los centros comerciales. En este caso, tampoco duda en caer en lo surrealista y afirma que los directivos de estos establecimientos han creado un "increíble sistema de turnos para las siestas de su personal".

Siesta

Después de dormir, a beber. Ambos autores han sido capaces de establecer todos los patrones del consumo de alcohol en nuestro país. Y no, tampoco salimos muy bien parados: "La sangría, reservada para los turistas, está a menudo preparada con los restos de los vasos medio llenos que no se bebieron la noche anterior". Después de esta delicatessen, aprovechan para afirmar que solo bebemos "cerveza tipo Lager" y "cubatas".

Lo que hay que aguantar

Después de trabajar, llega la hora del parque para los pequeños. Según este libro, el juego preferido de los menores es... hinchar preservativos. Al parecer, "la estantería de una familia media es más o menos como la de cualquier otro país, con la excepción de que los condones no se esconden. Que los niños los usen como globos es considerado algo natural y divertido". Sí, lo has leído bien. Han analizado hasta la disposición de las estanterías españolas. Seguro que lo de hinchar condones no te ha llamado tanto la atención. 

Quizás nuestra manía de pasar una infancia entre preservativos nos lleva a que estemos un poco salidos: "se acepta que tanto hombres como mujeres les encanta hacer el amor, razón por la cual hay muy pocos crímeens sexuales en el país".

No hay nada como hinchar un buen preservativo

Y después de todo ello, llega el fin de semana. ¿Qué plan guardamos para estos días? Lo has acertado: toros. "Las peleas de bares son raras en España, dado que muy pocos españoles consideran la violencia algo disfrutable. Excepto, por supuesto, cuando esta es infringida a los toros".

Toros, Toros

Por todo ello, consideran que en nuestro país, lo que en realidad triunfa, es la juerga: "cualquier persona que intente entender el español debe reconocer en primer lugar el hecho de que no consideran nada importante excepto el disfrute total. Si no es agradable, será ignorado". Por cierto, consideran que damos más importancia a "un cabrero que se dedica a andar por el campo" que a un empresario que está gastado todo su y dinero dinero en generar riqueza. Un saludo a Díaz Ferrán. Al menos ha hablado de un cabrero y no de un follaburros. Vamos hacia adelante.

La Política y la Justicia también reciben críticas

Junto a las críticas que vierten contra la vida diaria de los españoles, los ámbitos de la Justicia y de la Política tampoco se libran de algún descalificativo.

"Negociar con grandes compañías españolas requiere de una gran paciencia [...] Niegan el espíritu del trabajo en equipo y hay retrasos de incluso cinco años en que una carta sea contestada" Además, afirman que los directivos nunca preguntan a sus empleados su opinión sobre el trabajo "porque se considera una muestra de debilidad". Que grandes empresas como Zara y Telefónica se hayan convertido en multinacionales desmiente un poco el argumento en contra de las empresas españolas

Así de claro

Por otro lado, no falta la referencia a la corrupción, derivada del Estado de las Autonomías, que crearon "empleo para hordas de burócratas y nuevas oportunidades para que los políticos vivesen a expensas de los impuestos del contribuyente, al mismo tiempo qeu aceptaban sobornos, daban trabajo a familiares y amigos o construían elefantes blancos como el aeropuerto de Castellón o Ciudad Real".

Por todo ello, tenemos una justicia lenta y que funciona para "el que tiene un primo que es el empleado que prepara las audiencias en el tribunal y que sabe en qué cafetería se reúnen este y sus colegas". Quizás en este punto tengan algo de razón. Quizás.

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