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Una empresa se niega a pagar a sus trabajadoras porque el convenio habla de 'trabajadores'

La RAE asegura que el problema es consecuencia de "la insistencia en afirmar que el masculino genérico invisibiliza a la mujer".

La empresa Aceites y Energía Santamaría SL de Lucena (Córdoba) se ha negado a pagar a sus trabajadoras "los atrasos devenidos de la firma del convenio de industrias del aceite de la provincia de Córdoba mientras que sí lo ha hecho con sus trabajadores hombres", denuncian desde Comisiones Obreras (CC OO). 

Los titulares de la empresa se han aferrado a la literalidad del convenio colectivo que habla de 'trabajadores' y no de 'trabajadoras' para no pagar los atrasos a sus tres empleadas. Machismo. Patriarcado. Como queráis llamarlo, pero está claro que la razón es por cuestión de género y es una burla al lenguaje inclusivo que defiende el feminismo. 

Aceites y Energía Santamaría. /Foto: Interempresas "Aceites y Energía Santamaría. /Foto: Interempresas"

El convenio se firmó en diciembre de 2017 e implicaba una subida de un 1'5% el salario para sus trabajadores (con independencia de su género). Para la secretaria de CC OO de Córdoba, Mar Ávalos, está claro se trata de "discriminación laboral por cuestión de sexo" y aunque desde el sindicato no pueden precisar la cantidad que la empresa de aceites debe a sus tres empleadas, aseguran que el pago debía haberse efectuado en enero, tras la firma del convenio colectivo y con carácter retroactivo desde enero de 2017.

La RAE culpa a las feministas

Ante esta injusticia contra las mujeres, los usuarios de Twitter han querido preguntar a la Real Academia Española qué piensan acerca de este asunto y la respuesta ha sido, cómo no, machista. Desde el perfil en la mencionada red social, la RAE ha asegurado que el problema ha sido consecuencia de "la insistencia en afirmar que el masculino genérico invisibiliza a la mujer". 

Sin embargo, la contestación no es ninguna sorpresa. Y es que desde sus inicios, en 1713,  la institución ha negado que las mujeres ocupen una silla y no fue hasta 1978 cuando dejaron que una de nosotras se sentase entre ellos. La primera fue la poeta y dramaturga Carmen Conde y le siguieron algunas más, aunque muy pocas: Elena Quiroga en 1984, Ana María Matute en 1998, Carmen Iglesias en 2002, Margarita Salas en 2003, Soledad Puértolas Villanueva en 2010, Inés Fernández Ordóñez en 2011, Carme Riera Guilera en 2013, Aurora Egido en 2014, Clara Janés en 2015 y Paz Battaner en 2016. En total la presencia de mujeres en la RAE es de ocho de un total de 44 miembros. 

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