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Detenido un sacerdote 57 años después de confesar, violar y matar a una mujer

El padre John Feit fue protegido por la Iglesia, que paralizó la investigación para mantener a salvo su imagen.

En el año 1960, Irene Garza, una joven profesora de 25 años que trabajaba con niños desfavorecidos, entró a confesarse en la iglesia del Sagrado Corazón en McAllen (Texas) sin saber que esa era la última vez que le iban a ver con vida. John Feit, el por entonces cura del lugar, la violó y asesinó nada más confesarla, ocultando durante años a las autoridades el crimen que había cometido.

John Feit, acusado de violar y asesinar a Irene Garza
"John Feit, acusado de violar y asesinar a Irene Garza"

El cuerpo sin vida de la joven fue hallado en el agua de un canal de riego y la posterior autopsia desveló que Irene había sido violada, golpeada y asfixiada. John Feit era el único sospechoso en la investigación a pesar de que declaró haber confesado a la joven pero no saber nada más de lo sucedido. Sin embargo, la policía nunca encontró pruebas suficientes ni consiguió reconstruir los hechos que llevaron a la muerte de Irene.

Sin tener un claro culpable, las investigaciones fueron paralizadas, dejando el asesinato de Irene sin resolver. Años después, finalmente Feit, ya retirado de su labor espiritual, ha sido arrestado por la muerte de la joven, enfrentándose hasta a 99 años de prisión. El juicio ha tenido lugar en un pequeño condado de Texas, donde han salido a la luz cartas y testimonios que confirman la implicación de John Feit en el caso.

La protección de la Iglesia

John Feit durante el juicio por el asesinato de una joven hace 57 años
"John Feit durante el juicio por el asesinato de una joven hace 57 años"

De este modo, más de cinco décadas después, en el juicio se ha probado que la investigación del asesinato arrojó algunas pruebas que hicieron que, por aquel entonces, tanto la policía como la iglesia católica sospecharan que el responsable era John Feit. Entre otras cosas, encontraron una nota escrita por el propio Feit en el canal donde hallaron el cadáver y varios feligreses afirmaron que el párroco tenía las manos llenas de heridas y arañazos.

Sin embargo, aunque contaban con evidencias de que Feit era el culpable, la policía y la Iglesia llegaron a un acuerdo para paralizar la investigación y proteger así la imagen de Feit puesto que por aquella época algunos de los cargos políticos eran católicos. Asimismo, en el juicio se presentó una carta obtenida de la archidiócesis de San Antonio y la diócesis del Corpus Christi y enviada entre altos representantes, en la que se expresaba temor ante la posible reacción y la mala publicidad que podría suponer la acusación de Feit con la elección de Kennedy, un presidente católico.

De este modo, según se ha sabido en el juicio, la oficina del sheriff y la iglesia del condado llevaron a cabo un pacto para poner fin a la investigación y que Feit no fuera condenado, anulando así la posible mala imagen que podría suponer para todos los católicos, sobre todo los altos cargos políticos que por entonces estaban en pleno proceso de reelección o postulándose para algún puesto de alto rango.

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