Corea del Norte avisa: "Puede estallar una guerra nuclear en cualquier momento"

Corea del Norte avisa: "Puede estallar una guerra nuclear en cualquier momento"

El régimen estalinista continua con su retórica belicista mientras Estados Unidos anuncia maniobras militares en la zona.

Tras un pequeño período de calma en la península coreana, el gobierno de Corea del Norte vuelve a la retórica belicista. En palabras del embajador norcoreano ante las ONU, la crisis "ha alcanzado su punto más delicado y en cualquier momento podría estallar una guerra nuclear".

Pyongyang ha conseguido continuar con su programa de rearme a pesar de las sanciones internacionales que enfrenta y ya ha desarrollado con éxito una mortífera bomba H (de carácter termonuclear) que sería colocada en un misil capaz de alcanzar territorio continental estadounidense.

Por todo ello, el presidente norcoreano Kim Jong-un ha destacado que el país estalinista ha completado su "fuerza nuclear estatal y por lo tanto se ha convertido en uan potencia nuclear absoluta que cuenta con todos los medios de distintos alcances, incluyendo bombas atómicas, bombas H y cohetes balísticos intercontinentales".

El presidente también ha aprovechado sus declaraciones para advertir a Estados Unidos de que, "si invade nuestro territorio, incluso un solo centímetro, no escapará a nuestro severo castigo en cualquier parte del mundo".

El presidente norcoreano supervisa el armamento nuclear del régimen "El presidente norcoreano supervisa el armamento nuclear del régimen"

Las autoridades de Washington aseguran que quieren evitar una guerra, tal y como ha afirmado el secretario de Estado, Rex Tillerson; pero el aumento de la retórica estadounidense, con Donald Trump asegurando que tiene la intención de destruir Corea del Norte con "fuego y furia", no ayuda a templar los ánimos en la región. El Ejército de Estados Unidos continúa con sus operaciones militares en la zona.

Los tradicionales aliados del Norte, Rusia y China (dos países con capacidad de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU y, por tanto, con el poder de frenar sanciones), se han alejado del régimen por el peligro que supone un conflicto nuclear cercano a sus fronteras.

En el lado de las potencias beligerantes de la región, tanto Corea del Sur como Japón (tradicionales enemigos) han llamado a la calma por los mismos motivos: una guerra de estas características podría arrasar su territorio.

A nadie, en realidad, le favorece que estalle una guerra nuclear, por lo que parece que este aumento de retórica, si los gobiernos de ambas naciones mantienen la cordura, no llegará a materializarse.

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