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El crimen de Meco da un giro inesperado: una testigo oyó a Mimi gritar "Dejadme, soltadme"

Nuevos datos dan la vuelta a una investigación tomada por concluida y apuntan a que la víctima fue asesinada por más de una persona.

El crimen de Meco da un giro inesperado: una testigo oyó a Mimi gritar "Dejadme, soltadme"

Todo parecía que acababa cuando el pasado miércoles 14 de agosto, la Guardia Civil detuvo al presunto asesino de la joven Miriam Vallejo, cuyo cuerpo sin vida apareció lleno de puñaladas en la localidad madrileña de Meco. Sergio Sáez, el novio de Celia, la compañera de piso de Mimi, es el único detenido hasta el momento. El juez decretó prisión provisional sin fianza a la espera de esclarecer lo ocurrido aquel 16 de enero de 2019. Pero, cuando todo apuntaba al cierre del caso, El Español ha revelado en exclusiva nuevos detalles que podrían poner patas arriba lo que se conocía hasta la fecha.

El asesino de Mimi pertenecía claramente a su entorno, vivía junto a la víctima en la misma vivienda, un chalet ubicado en Villanueva de la Torre (Guadalajara). Ambos lo compartían junto a Clara, que entonces era compañera sentimental del supuesto asesino y amiga de la víctima. Tras varios meses en los que la investigación no dio un solo giro, la entrada en prisión de su agresor ha reavivado el caso y es que el atestado que actualmente se encuentra en manos de la policía podría revelar que Sergio no actuó solo. Por otro lado, Miriam podría haber recibido, no 24, sino 40 puñaladas.

Hay muchas incógnitas que despejar: la familia espera que haya más detenciones en los próximos días. Ellos confían en que aún han de salir a la luz nuevas caras que confiesen haber sido cómplices de la muerte de Mimi. Así lo han confirmado fuentes familiares de Miriam a 'El Programa del Verano' y El Español. 

La Guardia Civil registró la casa de Sergio Sáez y sus padres en el momento de su detención "La Guardia Civil registró la casa de Sergio Sáez y sus padres en el momento de su detención"

El mencionado diario señala a una persona que pudo haber estado presente en el momento de los hechos y, aunque asegura que no vio lo ocurrido, sí que pudo escuchar cómo Miriam se refería a alguien a gritos y en plural: "¡Dejadme!", "¡Soltadme!". La testigo afirmó que escuchó semejante trifulca a una hora, que según la policía, coincide con la que ellos estiman. Si esta persona está en lo cierto, el asesino de Miriam no actuó solo y una o más personas podrían estar involucradas en su muerte.

Lo que se sabe

Por el momento se desconoce si Sergio pudo haber tenido la ayuda de algún amigo, conocido o allegado. Tras las averiguaciones de la Guardia Civil, los agentes estarían investigando a diez personas cercanas a Mimi que podrían revelar nuevos detalles acerca de lo testificado por esta persona. Cualquiera que hubiera tenido contacto con ella en los días previos al asesinato es susceptible de ser investigado. La Guardia Civil, según las pistas encontradas, considera que en caso de que exista algún culpable adicional, este también podría formar parte del círculo de la víctima.

Tras lo sucedido, la primera acusada fue Celia. La presión social le hizo estar envuelta en un auténtico infierno y durante algún tiempo corrió el rumor de que había sido detenida por haber participado en el asesinato de su amiga. Ella se defendió alegando que existían pruebas que demuestran su inocencia, pues al parecer, se encontraba en otro lugar. Sin embargo, nunca más se supo de esta coartada hasta que la policía detuvo a su ex pareja, quien previamente también había garantizado que se encontraba jugando a un videojuego en el momento del crimen. La PlayStation no dio señales de ningún tipo de actividad y su argumento no se sostuvo. 

La joven fue hallada sin vida en una zona de campo entre Meco y Villanueva de la Torre "La joven fue hallada sin vida en una zona de campo entre Meco y Villanueva de la Torre"

Miriam paseaba con sus cuatro perros cuando el fatídico suceso tuvo lugar. Todos ellos eran de complexión grande y al parecer, no pudieron hacer nada por salvarla de su agresor, lo que indicaría que en caso de existir un tercero, este podría haberse ganado la confianza de los perros previamente. Por ello, los animales no habrían contemplado a este presunto colaborador como una amenaza y por ende, no habrían intentado evitar el ataque. 

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