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Casado mira con recelo a Ayuso: siente que le 'mueve la silla' con la estrategia MAR que llevó a Aznar a Moncloa

Los paseos de Ayuso por Castilla-La Mancha o Cataluña como si fuera la líder nacional generan suspicacias.

Casado mira con recelo a Ayuso: siente que le 'mueve la silla' con la estrategia MAR que llevó a Aznar a Moncloa Casado mira con recelo a Ayuso: siente que le 'mueve la silla' con la estrategia MAR que llevó a Aznar a Moncloa

Foto: PP

El líder del PP, Pablo Casado, amigo personal de Isabel Díaz Ayuso, mira con reojo a la presidenta madrileña. Mientras que cada uno de sus barones autonómicos se centra en el ámbito de sus Comunidades Autónomas, su baronesa por antonomasia continua caminando libre, se salta el giro hacia el centro, traspasa el ámbito de sus fronteras territoriales y sigue polarizando debates allá donde puede.

De hecho, hay cierto malestar en Pablo Casado, a quien desbanca en demasiadas ocasiones como líder de la oposición ante su electorado. La dicotomía, a ojos de los votantes, se presenta en demasiadas ocasiones como Sánchez-Ayuso y no como Sánchez-Casado.

Cierto es que ella cuenta con un gobierno a sus espaldas y los recursos de la primera economía nacional; además de una estrategia, los test de antígenos y apertura de la economía, que está gustando a su electorado.

Con este panorama, Pablo Casado siente que le mueven la silla dentro de su propio partido. El último movimiento se ha producido con la visita de Isabel Díaz Ayuso a Toledo, saltándose el propio cierre perimetral de las comunidades, para reunirse con comerciantes y hosteleros de una región sobre la que no tiene ningún tipo de competencia.

Allí hizo campaña con el líder del PP castellanomanchego, Francisco Núñez, prácticamente como si ella fuera la líder nacional del partido: "Bajar impuestos en Castilla-La Mancha es la solución para que la clase media salga adelante, sobre todo, tras estos meses de pandemia. Quieren la fiscalidad de Madrid, no que a Madrid le vaya peor".

Núñez es de los pocos que pueden ir por libre en este nuevo PP en el que todos le deben favores a Pablo Casado. El líder manchego fue colocado en el puesto por la todopoderosa María Dolores de Cospedal, que fue quien promovió su candidatura antes de que los escándalos de Villarejo terminaran con su carrera política.

La situación en Cataluña resulta en cierta medida diferente. El líder Alejandro Fernández está reclamando perfiles duros ante el auge que se prevé de VOX en las encuestas en esta comunidad (8 escaños según el Centre d'Estudis d'Opinió) . Ayuso se prevé en esta campaña por petición expresa de Fernández, aunque nuevamente podría generar reticencias en la sede nacional del PP.

En algunos sectores del PP creen que los constantes viajes fuera de Madrid que realiza Ayuso tienen una clara intencionalidad: tejer relaciones con las baronías, reforzarse en el partido y, sobre todo, ganar peso de cara al futuro congreso regional donde quiere salir elegida como presidenta de la formación en la Comunidad de Madrid. Un papel en el que Pablo Casado no quiere que esté y donde algunos alcaldes regionales tampoco la sitúan. Primero, por su excesivo escoramiento a la derecha. Segundo, por su falta de experiencia para liderar un partido, donde ven a otros diputados con mayor trayectoria como Ana Camins, una tercera vía entre Almeida y Ayuso que podrían calmar las aguas entre los dos líderes de peso en la región.

La vía Aznar

Isabel Díaz Ayuso, junto a Miguel Ángel Rodríguez en la Asamblea de Madrid "Isabel Díaz Ayuso, junto a Miguel Ángel Rodríguez en la Asamblea de Madrid"

Lo cierto es que cada paso que da Isabel Díaz Ayuso recuerda al experimentado por José María Aznar cuando ganó sorpresivamente la Junta de Castilla y León. Entonces compartía jefe de gabinete con Ayuso, un desconocido Miguel Ángel Rodríguez.

A MAR, como le conocen en los círculos periodísticos, le gusta la fanfarria mediática. Isabel Díaz Ayuso se presta enormemente a ello y es una buena discípula, sobre todo en estas cuestiones. Con ella está recuperando la ilusión en la política y está ganando una buena presencia mediática, sobre todo para una persona sobre la que confundían el apellido en las entrevistas hacía tan solo un años. Todo un éxito, al menos si se quieren pensar en términos de popularidad bruta, no ya en cuestión de la calidad de dicha popularidad.

La fanfarria con Aznar empezó muy bien, modernizando los rancios mítines de la Alianza Popular de Fraga con cortinas azules para pasar a las plazas llenas de público y un escenario donde un rejuvenecido candidato se rodeaba de su público. Luego llegó el "váyase, señor González", que todos también le atribuyen.

Con Ayuso, todo ha sido más moldeable. Empezó con el "concebido no nacido", luego celebrando la polución, después los techos altos de los hospitales, más tarde los menús del Telepizza, luego los toques trumpistas y ahora intenta llevar una agenda más institucional presumiendo de gestión, un perfil más institucional que no olvida de confrontar en cuanto tiene ocasión. Podría decirse que intenta mostrar que ha madurado, aunque habrá que ver con el tiempo en qué queda.

Mientras tanto, Isabel Díaz Ayuso intenta escalar posiciones para el Congreso regional del PP donde quiere ser la futura presidenta del partido. Controlar una estructura como la madrileña es vital en el partido. Que se lo digan a Aguirre y Cifuentes. Gallardos también tuvo algún que otro arrebato, pero Aznar fue más hábil y puso a Pío García Escudero para que hubiera una bicefalia. Eso es lo que ahora intenta Pablo Casado.

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