Así pudo "descabezar el Estado" el francotirador del rey

Así pudo "descabezar el Estado" el francotirador del rey

Santiago Sánchez Ramírez tuvo en el punto de mira de un rifle a toda la Familia Real, pero nunca con la intención de apretar el gatillo.

El 12 de octubre de 2012 pudo hacerlo. Durante la celebración del desfile de la Fiesta Nacional, Santiago Sánchez Ramírez tuvo la cabeza de Juan Carlos I a tiro en la mirilla de su rifle. El 18 de junio de 2014 también pudo pasar. Cuando el monarca pasó a ser emérito y su hijo le sucedió, este francotirador se vistió de negro, con pasamontañas y gafas de sol incluidas para poner al nuevo rey y a toda la Familia Real en la diana sin que ellos lo supieran. 

Por estos motivos Santiago Sánchez Ramírez es conocido como el francotirador del rey. Y aunque pueda parecer extraño, él nunca tuvo la intención de apretar el gatillo. Pero lo cierto es que pudo hacerlo cuando más difícil parecía. Durante la coronación de Felipe VI, Madrid estaba blindada a cal y canto, desde los tejados hasta las alcantarillas estaban controladas, y pese a todas las medidas de seguridad impuestas sin precedentes, hubo un francotirador que si lo hubiera querido habría perpetrado un atentado histórico. 

Nunca quiso apretar el gatillo

Santiago, con el rifle de precisión en la habitación del Palace - El Español "Santiago, con el rifle de precisión en la habitación del Palace - El Español"

El francotirador del rey ha contado a El Español cómo consiguió burlar los controles de seguridad, y cómo pudo haberse cargado a todo el gobierno de la nación, colocados en fila en una tribuna. Pudo disparar contra políticos, presidentes autonómicos y jefes del estado mayor, pero no lo hizo porque no era ese su objetivo.

Nunca lo fue, aunque durante años se dedicó a encontrar la manera de liquidar el estado español, para lo que realizó más de 300 simulacros con los que demostró importantes fallos de seguridad en estos y muchos otros actos oficiales. Y lo tiene todo grabado. Inmortalizó todas sus estrategias en "miles y miles de horas de grabación", lo que él mismo considera "un reportaje de investigación, mi gran obra, una inmersión en el modus operandi de un terrorista". 

Pero su labor como falso francotirador, que franquea pero nunca tira, se frustró cuando fue detenido varias semanas después de la coronación de Felipe VI. Dos años después Fernando Grande-Marlaska le juzgó, y decidió absolverle al considerar que Sánchez no tenía intención de acabar con nadie, que no buscaba perpretar ninguna clase de masacre. Y que todo aquello acreditaba las grietas que quedaban abiertas en los sistemas de seguridad del Estado durante estos actos oficiales. 

Una vida como terrorista

Santiago Ramírez puso en el punto de mira a toda la Familia Real "Santiago Ramírez puso en el punto de mira a toda la Familia Real"

"Lo primero que hice fue sacarme la licencia de armas", confiesa Sánchez cuando reconoce que su vida durante unos cuantos años estuvo entregada en cuerpo y alma a la causa. Poco a poco adquirió todo tipo de armas y por esto reconoce: "Yo viví realmente como un terrorista". Cuando le detuvieron el 30 de junio de 2014 descubrieron todo su material almacenado, entre el que encontraron hasta un kalashnikov. 

Desde el 2009 hasta el 2012 desarrolló su adiestramiento, se federó en la federación madileña de tiro olímpico, y llegó a disparar "una media de unas doscientas balas diarias en el campo de tiro". Tras tener controladas las armas, empezó a analizar minuciosamente los actos y a preparar sus simulaciones. Y así consiguió esquivar durante años los sistemas de seguridad, entrar en los mejores hoteles, colocarse en las ventanas con el mejor ángulo y apuntar para luego no disparar. "Así, si lo piensas en frío, pude descabezar el estado", asegura Él mismo. 

Ahora, después de años simulando ser un francotirador, y considerándose como tal, Santiago Sánchez dice estar luchando por el legado de su obra y para que nadie se aproveche de ella. En este sentido, ha demandado a diversos medios por más de 40.000 vulneraciones de derecho de propiedad intelectual. Y es que en su momento se filtraron a algunos medios las grabaciones con las que lo documentó todo. Más de 40 terabytes en discos duros que demuestran cómo una sola persona pudo cargarse todo un Estado. 

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